jueves, 31 de mayo de 2012

Fotografía al desnudo.


Me dijo que era indecisa...
... y continuó diciendo que todo esto, es el resultado de muchas cosas que, en su minuto, fueron mal hechas.
Después de leer eso, me sentí en total confianza. No fueron necesarios ni meses, ni años y ya estaba desnuda ante su suerte.
Continuó con que yo no tengo nada claro ni ordenado en lo que a "emociones" se refiere.
Ahí, terminé por derretirme. Pero, no era todo.
Antes de lo que seguía, me advirtió que no quería sonar tajante ni categórico.
Me dijo que mi vida emocional, en términos de pareja, hay muchos ciclos no resueltos, muchas proyecciones inconclusas, muchos proyectos sin terminar.
Tomé aire, me pausé y pensé en cuánta verdad habían en esas palabras.
Volví atrás la mirada y me transporté al año 2006 y, tal como sucede en la mente de aquellos que pasan grandes sustos, vi pasar 6 años por mi mente en cosa de segundos.
Todo ha sido pérdidas. Nada ha terminado. Todo se ha ido de las manos. Todo ha escurrido como el agua.
Me mencionó personas bajo mi alero, tal como si fueran hijos.
¡Cuánta confusión todos estos años!
Siempre teniendo el "Player One", siempre pausando y reseteando cada vez que se me diera la gana. He tenido todo y nada en mis manos y jamás me di cuenta.
Nunca nadie me había hecho ver las cosas de esta manera. Es más, nunca lo vi como error. Pensé que era una virtud el desvivirme, el dar y entregar y seguir dando y seguir postergandome.
He jugado mal el juego desde hace 12 años, aproximadamente.
Me dijo que el colapso venía por eso. En otras palabras, que siempre la culpa ha sido mía.
Que de cambios sé mucho. Que no alcanzo estabilidad... o bueno... sí, la alcanzo,pero, no se mantiene y eso me hace retroceder y temer, otra vez. Hay miedos que he superado, pero, por lapsus de tiempo. Nada completamente. Avanzo 1, retrocedo 2.
Así ha sido todos estos años.
Me pregunta en qué minuto perdí el Norte de quién era yo y de qué quiero para mi.
Quise responderme... y no  pude. No supe contestar.
Me dijo que todo era consecuencia de lo que ya me había dicho.
Me dijo lo de la "meta a corto plazo" (y con eso casi morí). Me postergué, lo aplacé y acá aparece el daño... quizás no tan así, pero de que lo hay, lo hay.
Que absorvo más de lo que proceso y que eso, provoca mis descuidos.
¡¡¡Tanta verdad!!!
No sé si reir o llorar... pero, río porque alguien me lo dice sin apuntarme con el dedo y porque ahora sé que todo siempre ha pasado por mi y que mis soluciones, han sido siempre herradas.
Cuando pasamos al tema del perdón (o disculpas), me dijo que estaba en mi comprender que las cosas ya no fueron y que todo está sólo en mi.
Soy yo la encargada de rearmar mi vida... soy yo la que debo perdonarme primero.
Que dónde quedó lo que quería para mi... que por qué depender de los amores de otras personas para sentir plenitud. No. Eso no. Mi vida debe seguir y debo partir por lo primero que es AVANZAR.

Estoy buscando el norte después de todos estos años. Y, sé dónde está, pero, por muchas "razones", me he salido del camino.
Vuelvo al carril.
Voy a MI norte.

Gracias por la fotografía, cariño.
¡Quedó preciosa!

domingo, 6 de mayo de 2012

No me he dado el trabajo de levantarme de la cama desde que llegué de hacer clases.
Mis ojos se han dedicado a mirar fotografías y leer frases de otras personas.
Me hace feliz la felicidad del resto y es tan raro.
Hoy (y ayer), entré a facebook después de muchos meses, porque mi curiosidad fue más que yo, pero, procuraba iniciar la sesión de una cuenta que no es mía y en el perfil de alguna persona, para no tener que siquiera ver la pantalla de inicio, donde podría encontrarme con noticias y letras de Hugo.
No es que no quiera saber cómo está, es simplemente que aún se me parte el alma saber que nuestra distancia va más allá de los kilómetros. Ya no somos uno en amistad... en realidad, ya no somos nada.
Esta "doble distancia" me ha hecho reflexionar sobre todo lo que he pasado en este último año y me he re-cuestionado si en realidad mis errores merecen tanto castigo como los he recibido hasta ahora.
Alguna vez me preguntaron si hay algo a lo que yo le tuviese mucho temor. Bueno, hoy lo estoy viviendo. Esta soledad me está matando.
Este es el precio que estoy pagando.
Ya no me atrevo a contar mi vida, porque me duele cada palabra que pronuncio.
Desde el matrimonio del Benja con la Pili (hace una semana), he mantenido una estrecha relación con Cristóbal. Conversamos todos los días, varias veces al día por el mejor invento del mundo: "Whatsapp". Cada una de sus palabras, hacen que sonría. Es una cuota de felicidad que me ayuda a pasar las horas que se han hecho inmensamente larga desde que volvimos al (odiado) horario de invierno.Es increíble que las horas, de un día a otro, se convierten en siglos; siglos que mi cuerpo siente.
He mantenido un contacto fuerte con Cris, que está en Alemania. Él, maneja retazos de mi último año, pero, adoro que siempre esté ahí para leer todo lo que puedo contarle en los minutos en que conversamos. A veces, siento que no podremos dejar de saber de nosotros hasta que alguien lo impida. Él es un regalo de la vida... un regalo que va y vuelve. Que siempre vuelve.
Y la Pachi... se me fue... pero está en lo "nuestro". Amo escucharte reir al teléfono con las cosas que te pasan y que sólo ambas sabemos. A la distancia, conmigo en pensamiento.
Todos tan cerca y a la vez tan lejos.
Hace mucho que no lloro a conciencia y más tiempo ha pasado de la última vez en que lloré sintiéndome acompañada y querida.
La soledad, es algo difícil de describir, pero fácil de sentir.
Sólo puedo decirles que la sensación es parecida a la que causa un sol de invierno: está, alumbra, vez su luz, pero su calor es tan tenue, que el frío sigue calando los huesos.
Así es la soledad... la peor mejor amiga. Jamás te abandona.


jueves, 19 de abril de 2012

¡Al fin!

Hace un tiempo atrás, en una entrada antigua, por acá mismo, alguna vez escribí: "Después de tanto llorar, espero en algún momento, por acá mismo, escribir "Ya te olvidé" y reírme de todo lo que ha pasado"

Entonces, hoy, con toda la alegría del mundo, escribo:

¡¡¡"Ya te olvidé"!!!

Y puta que estoy contenta.
Eso.
Gracias.
=)

miércoles, 11 de abril de 2012

El drama de la eterna utopía.

No voy a hablar de ese sueño que uno siempre quiere cumplir: la casa enorme con 3 perros, 1 piscina, jacuzzi en el baño, 2 sirvientas, 1 chofer, 3 autos disponibles, billetera siempre llena, viajes y cruceros por el caribe, etc, etc, etc.
Hoy, me quiero referir a esa persona perfecta, existente, conocido y alcanzable que siempre deja huella y que termina, a pesar de todo, convirtiéndose en el amor platónico de cada un@ de nosotr@s.
Todos hemos tenido una pareja que se ha acercado a la perfección (o que, a veces, es simplemente perfect@).
El por qué no se sigue con esa pareja, al momento de tomar la decisión de distanciarse, es variado:
porque ya no se siente lo mismo, porque la distancia no lo permite o, como me acaban de soplar por ahí, de hue'ona.
Encontrar la pareja perfecta, es practica y simplemente imposible. Basta con que nos pongamos a pensar en todas esas cosas que nos gustaría de una persona que JAMÁS deben estar ausentes... esas cosas que de no existir, significa un rotundo NEXT.
Sin siquiera pensarlo: en mi caso, por ejemplo, que use calcetines blancos al andar con terno, que tenga menos ritmo que trote de vaca y que no sea capaz de pensar en dos.
Convengamos que, ni por muy perfecta que sea la pareja, el final de toda historia, aunque sea de mutuo acuerdo o en la mejor de las buenas ondas, siempre, pero, SIEMPRE, el porrazo de sentir y ver este final, es más doloroso que la cresta.
A veces, los finales dan paso a grandes amistades (que se construyen después de un tiempo), a desapariciones como si se los hubiese tragado la tierra, o a reencuentros después de mucho tiempo y nos guste o no, siempre guardamos un cariño... y lo requetecontra guardamos.
Pasan las horas, los días, los meses, los años y la vida da nuevas oportunidades.
Después del término de una idílica relación, cuesta retomar una nueva, pero, se da la oportunidad y la tomamos con mucho cuidado. A veces, tememos que esta nueva persona, pueda ser mejor que aquel ser ideal. ¿Por qué? No lo sé, o quizás sea porque ya tenemos adquirido el temor de que todo lo bueno, termina en algún punto y que si ya sabemos que hasta los aviones se caen, el amor también se puede acabar.
El temor de volver a perder todo está siempre latente.
El conocer una nueva persona, después de haber conocido de cerca la perfección, se ve como una oportunidad de, tal como se lee: tapar el sol con un dedo; aunque, en el momento, pensamos que otra oportunidad de revivir el amor tal cuál es e, incluso, pensamos que puede ser mejor.
ERROR.
Por más que nos cueste reconocerlo, el fantasma de aquella "mejor relación", sigue latente y al estar con otra persona, tratamos de disfrazarlo y ocultarlo. Para esos efectos, somos mandados a hacer.
Ocupamos todas las artimañas ultra conocidas, sólo le cambiamos el nombre, la situación, el motivo y el lugar, pero, nunca queremos reflexionar por qué lo hacemos, pues bien sabemos la respuesta: te veo, me haces sentir, me haces caer.
Y, ¿qué pasa si la química se mantiene en ambos o si la atracción permanece intacta, a pesar de la razón de separación?
Pasa que pasa... eso pasa!
Soy una de las que va a tapar el sol con un dedo no sé por cuánto tiempo, pero, me agrada.

sábado, 31 de marzo de 2012

Me enojo.

Llevo casi 3 meses callada. 3 meses en que he podido digerir cada una de las cosas por las que he pasado.
3 meses evitando escuchar canciones, 3 meses evitando deambular por ciertos lugares, 3 meses botando elementos inertes que me hacen recordar etapas que, agradecida digo, ya están guardadas en el baúl de los recuerdos (buenos o malos, da igual).
Así he crecido todos los días un poco, aunque siquiera me mueva de mi cama, de mi mundito.
Hoy salí. Salí a cumplir conmigo con unos trámites y luego, fui a ponerme al día con algo que jamás hice antes por diversos motivos. Era, sin duda, un asunto pendiente y fue así que sentí algo que no sentía hace años... sí, hace años.
Por un par de horas, me envolví en recuerdos preciosos, en calles largas caminadas bajo la lluvia, llenas de risas y abrazos.
Me dejé llevar por cosas buenas, escuché cada nota y relacioné cada letra con las cosas ya vividas... hasta sentí ganas de levantarme, caminar y sonreír.
Por más que intento pasarlo a palabras, no lo logro.
Tuve microsegundos de recuerdos de mucha gente y, de repente, nada me importó... y de repente, me sentí feliz; muy feliz.
Venía en la micro y no se me pasaba, y a la vez, puteaba por no tener las canciones correcta en mi playlist del celular.
Pensé y pensé y no podía creer la conclusión que estaba sacando.
No quiero dormirme, pues temo que esta sensación se pase. Es más, quise que el tiempo se detuviera, se congelara o bien, que esos instantes fuesen infinitos.
Descubrí algo... algo muy feo que siquiera podría escribir, porque es sabido que en la web, todo tiene orejas, ojos y hasta la sensación del sentir, pero, sí. Estoy cada vez más convencida de la conclusión que saqué hoy.
Sólo puedo escribir que llevo años tapando el sol con un dedo y es un problema sólo mio. Acá no hay otra opinión más valiosa que la mía, porque nadie, en este instante, siente lo que siento yo.
Me enojo conmigo, me enojo mucho porque no puedo hacer nada. La historia ya está escrita con otros tintes, porque la vida, el tiempo y la distancia lo quiso así.
No dejo de imaginar en qué hubiese sido de mi de no haber sucedido todo lo que ya está hecho y me vuelvo a enojar. Me enojo porque, simplemente, mi vida hubiese sido perfecta. Todo lo que he pasado, no existiría y estoy segura de que sería, en este instante, la mujer más feliz del mundo.
No hay forma de volver a encaminar todo, siquiera mantengo la esperanza, porque sería una estúpida, una idiota (sí, más idiota aún)
Soy tan mala para resignarme, por la cresta.

(Escuchar desde el minuto 4.30)

sábado, 24 de marzo de 2012

Casi Adiós.

Poder decir adiós, es crecer.
Entonces, no he crecido nada.
O sea sí,  he crecido, pero, yo quiero crecer más en este instante.
El último día que crecí, fue el miércoles. Supe decir adiós a largos tiempos de incertidumbre, que me tienen (aún) con un nudo en la garganta.
Fueron muchas palabras, situaciones, ideas y pensamientos, hilados de perfecta forma... de la forma más comprensible para mi.
Lloré dando las gracias por la sinceridad, por la fluidez y por haber tenido la oportunidad de escucharlo todo.
Cada sílaba, calaba profundo y, a la vez, recordaba tantos momentos perdidos por estar suspendida en el aire.
Me tocaba las piernas, miraba por la ventana, miraba a la puerta y a ratos, me pedían mirar a los ojos. Y ahí, me perdía. Me perdía, me perdía.
Agradecí tanto el gesto, que lograba sonreír entre tantas lágrimas que rodaban por mis mejillas.
Doy la vida por repetir ese instante, por volver a decir cada palabra que no sé cómo pude hilar de forma coherente, sincera y satisfecha.
El mundo sigue girando y yo ya sé cuales son las cosas que jamás volverán a suceder.
Espero el día en que pueda al fin sostener el peso del universo sobre mis hombros y para eso, tal como me dijeron por ahí, debo aprender a pararme derecha.
Es momento de erguir la columna.


domingo, 18 de marzo de 2012

De pérdidas y perdón.

Se pierde el dinero, las oportunidades, la virginidad... hasta la vida!
Las pérdidas, no siempre tienen que ver con el extravío; al menos, no las más importantes.
Estos últimos 6 meses, han sido raros, extraños, dolidos, ingratos... y toda la culpa es mía. Sí,la culpa es mía.
Tuve un momento de "toma todo", solamente por el miedo de "perder", pero, la vida se encarga de devolver todo y en eso estoy, recibiendo tortazos, espaldarazos e ingratitudes.
Hice tanto mal a personas que no lo merecían y que, quizás, jamás me perdonen.
Hoy, ya no doy más del arrepentimiento; lloro desconsolada por todo lo que perdí, por culpa de mi mente loca y, a ratos, perversa.
Todo y nada tiene sentido, ahora que rememoro todas las cagaditas que me mandé.
Quise vivir la vida loca, como algunas lo hacen, quise pasar de lista y el efecto fue en rebote, quise amar y aún no estaba preparada, quise volver... y ya no hay vuelta.

Debo reconocerme como una persona totalmente dependiente, en cuanto a sentimientos y cariños. No sé valerme sola, no sé qué hacer sin el apoyo de alguna persona.
Hoy, enfrento la partida de mi amiga y es de esas amigas de verdad, porque también le mentí, también no nos hablamos, también rabeamos y también me apuntó con el dedo y quizo no verme más, pero... ahí estuvo.
En un momento, la vida hizo que a ella el escupo que tiró al cielo, le cayera en la cara y la bañara completamente.
La vi sentir y permanecer en unos brazos que nunca había querido, bajo circunstancias que jamás deseo para ella. Y en el momento en que las cosas se nublaron, se acercó a mi y me dijo: "la tortilla se dió vuelta y hoy ya no soy quién para apuntarte con el dedo". De ahí, en adelante, un hilo nos unió, en las buenas y en las malas, compartiendo cada lágrima, cada sentimiento errado, cada condoro de mi parte.
Siempre estuvo ahí y hoy, veo que te alejas con el corazón quizás más trizado que el mío, pero, con tu bolso de sueños y crecimiento bien empacado. (No voy a decir maleta, jajajajajaja)
Hasta hoy, te dije que no te fueras, porque mi egoísmo no permite verte ir, no tenerte cerca y obviamente, el miedo físico de quedarme sola, pero, quiero que seas feliz y la mejor en este lindo proyecto. Todo está en ti y, en cuento a lo otro, ya pasará.

Por mi parte, ya no quiero causar problemas a nadie, ni dolor, ni angustia, ni pena.
Por primera vez en mi vida, fui una mujer mala... y CRESTA QUE ESTOY ARREPENTIDA.
Fui una descarada, mala clase, desalmada y por eso, porque todo se devuelve en la vida, estoy como estoy.
Perdí tantas cosas que valían oro en mi vida y otras que ya comenzaban a valerlo.
He pensado en tomar tristes decisiones, pero, miro a mi vieja, a mi hermana, a mi Crespa y cierro los ojos, cuento hasta 10 y camino y después de ese caminar vuelvo a pensar en que en estos instantes, sólo ocupo espacio, resto aire y un etcétera de cosas más.
Llegué de la isla el 22 de febrero y he salido de mi casa no más de 10 veces. Estoy encuevada y enterrada en mi cama, no tengo fuerzas para levantarme y me falta el motor de la vida: la danza.
Hago clases, enseño, corrijo, ayudo... pero, como bailarina, estoy estancada y el peso de mis pies, es tan pesado como el de mi conciencia.
Ahora, estoy más sola que nunca y no sé hasta cuándo pueda soportar tanta amargura y desdicha. Mi desfachatez a ratos es máxima, al querer pedir otra oportunidad en la vida, una oportunidad para ver que la vida es más que trabajo, notebook, celular, pieza y cigarrillos, pero, me enrostran cada vez más que no soy merecedora de nada, que "acá el único que tiene derecho a hablar y pedir cosas soy yo" y el basureo me llega hasta el cogote.
Si alguien llega a leer esto, perdóneme... no sé de qué, pero, perdóneme.
Si le hice algo malo, créame que ya no quiero siquiera hacer cosas buenas. No busco olvido. No busco reencuentros. Sólo, perdóneme.
Al final, acá soy yo la única que...
... perdió el perdón.

viernes, 13 de enero de 2012

Pocas horas.

01.40... no quiero dormirme.
Me queda algo más de un día antes de partir a mi retiro de 39 días.
No quise stressarme hasta el lunes de esta semana, para hacer todo con el tiempo justo y que no me quedaran espacios en blanco y vaya que lo logré.
Lunes de supermercado, martes de "Vega", miércoles de compras y encargos, jueves de empacar y ya es viernes!
Viernes que tengo ocupado desde las 7.30 de la mañana, hasta, por lo bajo, las 21.30.
Tengo casi todo empacado y estoy muy extrañada. La vez pasada fue distinta.
Recuerdo haber llorado por una semana la partida de Hugo, que fue de lo más amarga. Tanto lo extrañaba, tanto miedo tenía.
Empecé a hacer maletas con dos semanas de anticipación y un día antes, sólo quería subirme pronto a ese avión.
Hoy, todo es distinto.
Compré el pasaje sin anestacia alguna y aún tenía en mi mente el dolor de la mentira. Feliz por ir a cumplir mi sueño de bailar en la Tapati, feliz de compartir tiempo con Hugo (sentimiento de ese entonces) y feliz de poder disfrutar de mis merecidísimas vacaciones.
Hoy, enfrento una angustia enorrrrrrrrme!
Sólo sé que allá no me faltará nada (excepto el dinero), que tendré tiempo de todo y nada, que bailaré... pero, estaré sola. Sola para enfrentar mis miedos y reflexiones.
Agggghhhhhh...
no debo seguir escribiendo.
Lo siento.

lunes, 2 de enero de 2012

Buen comienzo.

Eran las 00.03 y yo alcancé a abrazar a mi prima y a mi madre.
Antiguamente, corría a abrazar a un hombre; mi primer abrazo siempre era para un hombre, porque dice la cábala que eso te ayuda a conseguir el amor.
Esta vez, fue todo distinto.
Antes, a las 00.00, comenzábamos con los abrazos inmediatamente y luego, brindábamos. Ahora, a las 00.00, levantamos nuestras copas, bebimos y después, vinieron los abrazos.
Yo estaba en una esquina y mientras todos corrieron a encontrarse con sus seres amados, yo miraba ese lindo espectáculo, el del contacto de la piel y los buenos deseos.
Ya no me interesaba abrazar a un hombre, porque decidí que el amor y las parejas ya no serían tema para mi. Así que me quedé en el mismo lugar donde brindé con todos y luego los miré.
Mi prima en un momento, se quedó sin pareja de abrazo y se acercó a mi. Vió que yo no hice ni el más mínimo esfuerzo por entregar mi abrazo y ella me lo dio.
A continuación, lo hizo mi madre y mientras me abrazaba, comencé a llorar y sentí las primeras explosiones de los fuegos artificiales de la torre entel.
No abracé a nadie más.
Decidí que sólo quería llorar y me retiré a la ventana a ver las luces.
Lloré mucho, pero sin sollozar. Mis lágrimas caían solas y en mi cabeza aparecían numerosas escenas de amor ya inexistentes. Pensaba en que cada vez era "menos nadie", que ya se habían acabado dos años de estudio, que estaba sola en el mundo, que tengo tantas cosas por hacer y que para eso, debía luchar.
Mientras estaba en la ventana mirando, sentía que mi celular sonaba de forma incansable. Twitter, Whatsapp y Gmail, me avisaban de forma insistente que había gente que por ese medio, me entregaba preciosos mensajes y deseos de buenaventura.
Por primera vez, no corrí y seguí al lado de la ventana. Me dió igual el teléfono.
Se acercó mi hermana y ahí recién sollocé y lloré de saber que estaba conmigo, que me quería aunque no hablemos nunca ni seamos grandes amigas. De la misma forma, mi cuñado me abrazó, me dijo un par de lindas palabras y también supe que él me quería aunque yo fuese, a ratos, la persona más antipática e indeseable en el planeta con él. Me arrepentí tanto de muchas cosas... y en el mismo instante en que las recordaba, juraba que no volverían a pasar.
Comenzaron a agolparse todos en la ventana a observar la fiesta de luces y después de un largo rato, sentí que había dejado de llorar. Mi cara estaba seca, mi mente comenzaba a blanquearse y empezaba a tomar decisiones importantes a minutos de haber empezado este nuevo año.
Decidí no amar ni querer a quien no me ame ni me quiera, que ya nadie merece mis lágrimas y que si la vida tomó un curso que no era el que yo pedí, simplemente, es porque debo buscar por otros lados, experimentar y comenzar a vivir esta soledad que, al parecer, tanto me hace falta.

Hay viajes en mis planes. La Tirana, Laborde, Chiloé y, si Dios lo permite, darme un viaje de placer más que de estudio. Quizás Brasil.
¡¡¡Tantos sueños!!!
Pero eso es lo bueno... aún nadie me prohíbe soñar.
Quiero que hasta mi peor enemigo esté bien, que todos sonrían y sean cada día más felices.
Mientras siento el tiempo pasar, planifico mi aventura más próxima, que comienza en 12 días más. Será una larga aventura lejos de acá y lejos de casi todo.
Y de lo que esté cerca y que me haga mal, trataré de alejarme.
Siento que ya no tengo tiempo ni el ánimo de seguir recibiendo cosas malas, porque ya fue suficiente con haber tenido que sobrevivir al 2011 con todo lo que eso conllevó. Desiluciones, difícil limpieza de alma, problemas de trabajo, sentimientos equívocos, amor desperdiciado, difícil experimentación en mi vocación, graves traspiés de salud y taaaaaaaaaaaaantas otras cosas.
Ahora, a levantar la vista lentamente y llamar a la buena vibra.
Todo puede estar mejor.