No me he dado el trabajo de levantarme de la cama desde que llegué de hacer clases.
Mis ojos se han dedicado a mirar fotografías y leer frases de otras personas.
Me hace feliz la felicidad del resto y es tan raro.
Hoy (y ayer), entré a facebook después de muchos meses, porque mi curiosidad fue más que yo, pero, procuraba iniciar la sesión de una cuenta que no es mía y en el perfil de alguna persona, para no tener que siquiera ver la pantalla de inicio, donde podría encontrarme con noticias y letras de Hugo.
No es que no quiera saber cómo está, es simplemente que aún se me parte el alma saber que nuestra distancia va más allá de los kilómetros. Ya no somos uno en amistad... en realidad, ya no somos nada.
Esta "doble distancia" me ha hecho reflexionar sobre todo lo que he pasado en este último año y me he re-cuestionado si en realidad mis errores merecen tanto castigo como los he recibido hasta ahora.
Alguna vez me preguntaron si hay algo a lo que yo le tuviese mucho temor. Bueno, hoy lo estoy viviendo. Esta soledad me está matando.
Este es el precio que estoy pagando.
Ya no me atrevo a contar mi vida, porque me duele cada palabra que pronuncio.
Desde el matrimonio del Benja con la Pili (hace una semana), he mantenido una estrecha relación con Cristóbal. Conversamos todos los días, varias veces al día por el mejor invento del mundo: "Whatsapp". Cada una de sus palabras, hacen que sonría. Es una cuota de felicidad que me ayuda a pasar las horas que se han hecho inmensamente larga desde que volvimos al (odiado) horario de invierno.Es increíble que las horas, de un día a otro, se convierten en siglos; siglos que mi cuerpo siente.
He mantenido un contacto fuerte con Cris, que está en Alemania. Él, maneja retazos de mi último año, pero, adoro que siempre esté ahí para leer todo lo que puedo contarle en los minutos en que conversamos. A veces, siento que no podremos dejar de saber de nosotros hasta que alguien lo impida. Él es un regalo de la vida... un regalo que va y vuelve. Que siempre vuelve.
Y la Pachi... se me fue... pero está en lo "nuestro". Amo escucharte reir al teléfono con las cosas que te pasan y que sólo ambas sabemos. A la distancia, conmigo en pensamiento.
Todos tan cerca y a la vez tan lejos.
Y la Pachi... se me fue... pero está en lo "nuestro". Amo escucharte reir al teléfono con las cosas que te pasan y que sólo ambas sabemos. A la distancia, conmigo en pensamiento.
Todos tan cerca y a la vez tan lejos.
Hace mucho que no lloro a conciencia y más tiempo ha pasado de la última vez en que lloré sintiéndome acompañada y querida.
La soledad, es algo difícil de describir, pero fácil de sentir.
Sólo puedo decirles que la sensación es parecida a la que causa un sol de invierno: está, alumbra, vez su luz, pero su calor es tan tenue, que el frío sigue calando los huesos.
Así es la soledad... la peor mejor amiga. Jamás te abandona.
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