viernes, 9 de diciembre de 2011

Experimento.


Me tomé mi pastilla para dormir hace unos 25 minutos y hoy escribiré hasta que sienta que se me cae la cabeza de lo dopada que estoy.
Escribiré todo lo que estoy haciendo para cachar qué onda, cuando lo lea mañana.

Suelto y amarro mi pelo constantemente con un palito chino que ayer robé de la casa de la Tía Raquel y cada vez que intento un peinado, no me resulta. Debería existir un instructivo de "Cómo meterse palos pa' peinados en el mate"

Hablo a dos tandas por las redes sociales.
La Pachi, por facebook, está hecha pebre de igual manera que yo. Llevamos 3 días de llorar sin parar por culpa de situaciones que radican en personajes de nuestras vidas que jamás pensamos que estaban tan involucrados.

Avanzan los minutos y sólo siento los párpados pesados.
He tenido noches en que practicamente me ha llegado a pesar la cabeza.
Siento que en vez de tipear, mis dedos le pegan combos al teclado... y es incontrolable y me da risa xD

Llevo mil horas revisando el chat de facebook y no pasa nada, así que por eso decidí tomarme la pastilla.

Acabo de hacer un movimiento con mi brazo y produjo un efecto rebote involuntario. Parece que ya voy en camino.

Mi pieza está más calurosa que nunca... y acá no sirve la técnica de sacar un pie fuera de la ropa de cama. Acá, directamente, hay que dormir en ropa interior. No queda otra.

La Pachi se aburrió de llorar y mañana le espera tremeno día, cargado de emociones penosas, pero, desconocidas; así que se despidió y se fue a acostar.

Mis ojos ya están más torpes...

Me paré a apagar la luz y sentí un pequeño mareo. De pasadita, me saqué mis anteojos y me tropecé con lo que parece que era una zapatilla xD
Tuve que cerrar skype, porque se aweonó... lo reiniciaré.


Tomé la decisión de apagar el pc, porque esto no está resultando.
En fin.
Chao no ma'

sábado, 19 de noviembre de 2011

Llego la hora.

Tanto cambian las cosas, que hoy ya nada es lo que era hace un par de meses.
Ya nadie me acompaña, ya nadie me hace sentir.
Y no me refiero a estar sola en la vida, sino a estar acompañada de alguna persona que te haga "sentir".
De un día a otro, dejé de ser mujer... y no me refiero a dejar de tener vagina, porque creo que aún tengo, inclusive, capacidad reproductiva.
Lo que no tengo, es a alguien que vea a la mujer que vive dentro de esta facha que hoy, es tan desgraciada.
Bastaron dos semanas para destruír todo.
Hoy, no tengo salud, no tengo femeneidad y las ganas de desaparecer me sobran.
Fui elemento sexual por mucho tiempo y la verdad es que yo creí que me querían. En fin. Otra historia para no contarle a mis nietos.

Es fuerte sentir que ya nadie te mira como mujer.
A ratos me miro al espejo y realmente me pregunto si alguien soportaría una imagen como la mia... y me cuesta creer que pude haberle gustado a alguien alguna vez.

Mi mejor amigo, es mi ex pareja y desde hace unos meses ya siento hasta que tengo cocos.
El tiempo, las cosas que han pasado y las experiencias de los dos, han hecho que pasen muchas cosas; una de ellas, es que haya dejado de verme como mujer.
Nos abrazamos, nos queremos mucho... pero ya dejamos de ser pareja, completamente. Ahora somos partners, de esos que te conocen hasta lo más privado. De esos que te tocan una teta como si fuera una rodilla.
Nos queremos a morir, porque ya nos odiamos una vez, mientras yo estaba en los brazos de otro.
Y ahora, resulta que somos compañeros de curso, jefe y empleada, amigos de la vida y ex pareja.

Pensé en algún momento en que él iba a ser la última persona en el planeta que me iba a dejar de ver como mujer, y me equivoqué. Después de esto, el acabose.
Y acá estoy.

Si ya he llegado hasta esta instancia de mi vida, debe ser una especie de anuncio. Quizás sea el momento de preocuparme por mi... verme bien yo y dejar de pensar en si realmente podré gustarle a alguien alguna vez de verdad.
Dejar de verme como un par de pechugas andando y comenzar a amar mi celulitis, mis piernas regordetas, mis tetas grandes y mi pelo crespo.

Nunca es tarde.

miércoles, 24 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

Amor Ciego



Desde el sábado que ando con ansias de escribir, después de un lindo episodio que me tocó presenciar.
Fue una de esas cosas que uno nunca se explica porque suceden justo en el momento en el que uno necesita una señal; un empujoncito para ser más feliz.
Para algunos, puede que lo que escriba, sea una mierda, pero, para mi, fue el click necesario para comenzar a ver las cosas desde otro punto de vista.


Sábado 20 de Agosto.
19.55
Estoy en San Pablo con Vespucio. Vengo de Quilicura (otra vez), aunque, esta vez, vengo sin compañía alguna.
Me bajé de la 428 y ahora, como corresponde en la rutina, espero en el otro paradero cualquier micro que me acerque un poco más al centro de Pudahuel.
Me carga tener que esperar micro en esa esquina. Siempre hace frío, siempre está semi-oscuro y siempre me deprimo al estar ahí. Ese paradero tiene una energía rara y me apesta tener que estar parada ahí y pa' peor, las micros jamás pasan altiro. 10, 20 y hasta 30 minutos he tenido que esperar; y ante cualquier tiempo de espera, el frío se hace insoportable.
Ese día, como nunca, en menos de 5 minutos, apareció la micro blanca.
Subí, marque la tarjeta y le dije al chofer "Buenas noches" (siempre los saludo y siempre me despido).
Me senté en uno de esos asientos que son de 4, que van dos mirando hacia adelante y dos mirando hacia atrás. Yo me senté en el que me mira hacia adelante, en la butaca que da al pasillo.
No llevaba ni 3 minutos en la micro, y llegamos a la segunda parada.
Sentí que alguien desde abajo, gritaba "¡¿Qué micro es esta?!", a lo que el chofer respondió: ¡¡¡La 6!!!
Yo, pensé: "bueh! debe ser un ciego" y al instante, comencé a pensar en lo difícil que era para ellos movilizarse y también, en si al chofer le daba rabia cada vez que un ciego le hace parar la máquina sólo para preguntar ¿Qué micro es?
A continuación de la pregunta, subió una persona de unos 45 años, pagó y se dio vuelta a mirar a los ciegos sin hacer ningún aporte. Volví a pensar: "¿y este weas no va a hacer nada?"... efectivamente, el weas no hizo nada.
Acto seguido, sentí un bastón en la puerta y un señor que en voz muy alta, daba infinitas gracias, pero, que no se movía de la puerta. Volví a preguntarme "¿Por qué no viene a sentarse? ¿Acaso se va a quedar en la puerta hasta bajarse?". Como respuesta a mi pregunta, subió una señora de unos 40 años, pelo corto, contextura media.
Al estar ambos ya en la micro, estiraron sus bastones, y comenzaron a avanzar por la micro, hasta llegar al mismo lugar donde yo estaba ubicada.
Pidieron permiso (sin saber a quién), pasaron por delante de mi y se sentaron juntos, en los asientos que miran hacia atrás; es decir, frente a mi.
Como anécdota, apenas me subí a la micro, sentí un viento helado que me calaba los huesos y vi que el señor que iba en los asientos del otro lado del pasillo, cerraba una de las ventanas que iba abierta. Inmediatamente, empecé a buscar si había otra en igual condición y no la encontré... pero, seguía cagándome de frío.
Eeeeeeeeeeeen fin.
Me quedé pendiente de ellos. Ella, tenía en sus manos ambos bastones, los dos completamente blancos con autoadhesivos rojos reflectantes. Si más bien no recuerdo, la persona que usa bastón blanco, es porque sufre de ceguera total.
Él le pidió a ella que le entregara su bastón y ambos comenzaron a palpar los dos bastones plegados. Después de un par de segundos, él dijo "ya, este es el mio" y ella se lo reafirmó, diciendo: "sí, porque el tuyo bla bla bla" (blablabla = no caché que dijo)
Luego de eso, ellos hablaban bajito hasta que él levantó la voz, gritó y dijo "podrían cerrar la ventana, muchas gracias!!!"
Yo, comencé a mirar las ventanas y estaban todas cerradas. En fin, yo no estaba loca; eramos varios los cagados de frío.
El viaje seguía y de acá en adelante, mi viaje fue sólo lágrimas.
Los miraba incansablemente y derepente, se tomaron de la mano.
Él le dijo: "mi amor... estás helada" y ella se dejaba regalonear. Se tocaban constantemente las manos, hablaban y rozaban sus rostros.
En un momento, él, metió su mano en el bolsillo de su pantalón y sacó un celular. Lo acercó a sus ojos de forma exagerada; tanto así, que sus pestañas topaban en la pantalla del teléfono móvil y empezó a mover un pequeño botón. Cada vez que movía este botoncito, el celular hablaba, hasta que al fin, se lo puso en la oreja.
Comenzó a hablar, diciendo:
- Hola Mami...
- Sí, estamos bien
- Oiga Mami, vamos en camino con la (no recuerdo su nombre).
- Oiga mami, es que quería pedirle un favor... lo que pasa es que llevamos un litro de leche y un tarro con miel en las mochilas y quería saber si cuando lleguemos a la casa usted le podría preparar a mi amor un poco de leche con miel, porque le duele mucho la garganta y yo estoy muy preocupado.
- Ya Mami. Cualquier cosa, vamos en la 406 en camino a la casa. Nos vemos allá.
- Chao mami.
Al cortar, guardó su teléfono y palpaba las manos de su mujer y le murmuraba "te amo... quiero que te mejores".
Yo, los miraba y calladita lloraba. Podía sentir desde mi asiento el amor que se profesaban.
No conocían sus rostros, ningún detalle físico; sólo sus manos y sus voces confirmaban el amor de los dos y que se podía sentir a miles de kilómetros de distancia.
Mientras más los miraba, pensaba en que me hubiese gustado ser ciega, para poder sentir y escuchar sólo lo que quiero escuchar y que si me mentían, que lo hicieran, pues jamás iba a darme cuenta. Simplemente, iba a disfrutar de mi felicidad a oscuras, pero prendida de manos que quisieran tenerme y de una voz que quisiera hablarme.
Me bajé de la micro en el metro Pudahuel, con una sensación rara de jamás haber conocido el amor incondicional.
Entré al metro, cargué mi BIP y desde el metro, otra pareja de ciegos venía saliendo.
Se abrazaron, se besaron y de la mano se perdieron de mi vista.


Ahí ya exploté en llanto.
Muchas coincidencias de amores incondicionales, me demostraban que yo no era más que una mierda de mujer tratando de amar.
Siempre veo caras, veo rostros, veo ropas y tantas cosas inservibles al verdadero sentido del corazón.
Siempre he dicho que lo que se comunica en un abrazo, es totalmente ajeno a cualquiera de los sentidos humanos. Ese traspaso de energía, el calor y tantas cosas que pueden comunicarse, me llenan el alma.


Es como cuando en la intimidad, te ponen una venda. Desespera, pero es rico.
Con esto no quiero decir que las personas no videntes sientan igual, pero, es aquel juego de las energías que envuelven a las personas, que haces que te pegues como imán.
Yo tengo esa sensación con muy pocas personas... que quisiera tener abrazadas toda la vida y que ojalá no las viera, porque sólo quiero sentirlas.
Quiero prescindir de uno de mis sentidos para saber si sé amar de verdad.



martes, 16 de agosto de 2011

jueves, 11 de agosto de 2011

Una cosa.

Acabo de hacer RT (retweet) a esta frase:


"El amor verdadero es cuando alguien acepta tu pasado sin juzgarte, tu presente sin cambiarte y tu futuro sin limitarte"

... y viéndolo así, debo entonces, aceptar de una vez por todas, que el amor verdadero NO EXISTE.

FIN.

martes, 9 de agosto de 2011

Mientras tanto...

05.29
Día Martes 09 de Agosto.
Primeras frases para este día:
  1. "Prueba Superada"
  2. "Sentí miedo..."
  3. "Ahora sí que no entiendo nada"
Cada día siento más que los Dioses Tutelares al fin están poniendo todo en su lugar y que poco a poco, las lágrimas darán paso a la sonrisa que tanto extraño.
Como me dijo Felipe: "en pocos días, has dado pasos inmensos"... y bueno, espero seguir dando pasos agigantados.
Estoy cada vez más convencida de que la coctelera decidió dejar de moverse pensando, "ya, mucho webeo... ahora, cada uno con su cada uno"... y feliz de que yo, aunque sin "cada uno", pueda darme cuenta ahora de las cosas que han pasado. Me han bastado comentarios y cosas así.
Hoy, por primera vez desde que sucedio todo esto, conversé abiertamente con mi mamá y mi hermana y vaya que me llevé sorpresas.
Mi mamá, con su capacidad de dependiente a mi padre, no hayó nada mejor que contarle todo y que más encima, él, no pudo quedarse callado. Esa es la parte que no me gustó mucho. Yo, hubiese preferido que las cosas quedaran hasta ahí... pero no sé cómo ni cuando, esto se transformó en un ir y venir de comentarios por facebook (cosa que ni me enteré, por tener bloqueado al ser en cuestión), que involucraron sentimientos, comentarios de agentes externos, que mi papá haya metido hasta a su perro y que la "otra parte" haya tratado de "comentarios básicos" a la palabra de mi progenitor, además de lo que había pasado también por twitter, gracias a la poco simpática (en estos casos) de mi hermana.
De ella, fue fuerte escuchar decir "ahora siento lo que ustedes sintieron conmigo". Sinceramente, creo que fue una frase que marcó su crecimiento, dándole fin a una etapa que odiamos con toda mi familia.
Así, a mis espaldas, han transcurrido muchas cosas y yo, sin saber ni weá.
En fin.
Por algo pasan las cosas.


Pasando otro tema, aunque suene feo, he disfrutado esta última semana haciéndome la interesante y jugando a las escondidas. Este cambio de vida que me estoy regalando, me ha dado la posibilidad de hacer cosas que buena y sana jamás habría hecho.
Empecé con cosas estúpidas y terminé con cosas que dan un vuelco a varias situaciones y cuyos resultados, se verán a mediano plazo. Es más... no con mucho orgullo, digo que me he encargado, como nunca, de hacerle la vida imposible a personas que con cue'a conozco, pero, que merecen ir directo a la horca.
Jamás había hecho esto y tengo una sensación de amor - odio con los resultados que estoy logrando. Pero, en fin. Me he mantenido entretenida, jajajajajajaja (o muahahahahahahaha)


Mi celular no suena desde el sábado y cada vez que suena, es mi mamá preguntándome dónde estoy y si estoy bien. Esa sobreprotección me descoloca un poco, al igual que la de mi papá, que a diario llama a la casa preguntando si pasé buena noche, si estoy bien, si he llorado mucho, etc, etc, etc. Deben haber pensado quizás que cosa iba a hacer yo después de todo lo que me pasó.


Me la he pasado twitteando cuanta webada se me viene a la mente y ha sido una buena válvula de escape; escucho música Rapa Nui cada vez que ando en la calle, suprimiendo por un tiempo mi amor incondicional a Manuel García... y lo hago por mi bienestar psicológico, aunque, espero con ansias el día en que pueda volver a escucharlo tranquilamente.
Cosas que ya pasaron y que en un tiempo más, serán parte de otro capítulo de mi vida guardado en una bodega junto a tantos libros llenos de polvo que ya quedaron obsoletos.


06.10
Y mientras escribo la hora, recuerdo lo que pasaba a esta hora en "otras circunstancias"... pero naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa'. Mejor prendo la tele y veo Chespirito.


Me retiro.
Necesitaba escribir y estoy cachando que acá va a quedar plasmado gran parte del proceso que estoy viviendo. Así, cuando lo lea en 6 meses más, me voy a cagar de la risa y pensaré "ahhhhhh csm... las weás que pensaba"


Bye!

sábado, 6 de agosto de 2011

In - Digna



Sábado, 10:15 am.
Estoy despierta desde un poco antes de las 9 de la mañana, luego de una noche fría, en que ni el calientacamas ha ayudado a aminorar el congelamiento que hay en mi habitación.
Chateo por gmail, converso de la vida, me rio, me pongo al día, me envían un video y a la vez, escucho esta canción de Gepe que conocí en el último concierto de "Manuel García".
"Que el viento se lleve todo lo que se tenga que llevar"... eso dice.


Ayer fue un día que quisiera repetir por todo lo que queda del año. No tuve tiempo de pensar en nada hasta que llegué a mi casa. Clases en la mañana, clases en la tarde, clases en la noche hasta muy tarde y al llegar a mi casa y acostarme en la noche, recién llorar.


Han pasado un par de días y los brazos en los que he llorado creo que han sido los correctos.
Decidí que esto no podía pasarlo sola; que era fuerte para algunas cosas y que para otras, aún soy una niña de pecho. Yo, no estaba preparada para que me dijeran tantas cosas en tan pocos minutos.
Vendí mi dignidad al mundo y me importo un bledo... 
Me pedían dignidad... y no me interesó perderla.
Anoche, lloré como no había llorado... sollocé y bote lágrimas hasta sentir dolor, para luego dormirme entregada al nuevo día.
Cada palabra de ánimo me hace llorar... cada buen consejo me hace llorar. Cada regalo (como el que me dieron el jueves), me hace llorar.
¡¡¡Queda tanto para superar esto!!!
Tanto así, que lloro de saber que el reloj se va a detener un par de semanas en mi mente.
Se está haciendo tarde.
El mundo sigue dando vueltas, tengo que volver a trabajar a pesar de mi licencia médica.


La ducha me espera... y mis niños también.
Que no se enteren que su "Tía", ha perdido la dignidad.
El resto, es historia.