sábado, 19 de noviembre de 2011

Llego la hora.

Tanto cambian las cosas, que hoy ya nada es lo que era hace un par de meses.
Ya nadie me acompaña, ya nadie me hace sentir.
Y no me refiero a estar sola en la vida, sino a estar acompañada de alguna persona que te haga "sentir".
De un día a otro, dejé de ser mujer... y no me refiero a dejar de tener vagina, porque creo que aún tengo, inclusive, capacidad reproductiva.
Lo que no tengo, es a alguien que vea a la mujer que vive dentro de esta facha que hoy, es tan desgraciada.
Bastaron dos semanas para destruír todo.
Hoy, no tengo salud, no tengo femeneidad y las ganas de desaparecer me sobran.
Fui elemento sexual por mucho tiempo y la verdad es que yo creí que me querían. En fin. Otra historia para no contarle a mis nietos.

Es fuerte sentir que ya nadie te mira como mujer.
A ratos me miro al espejo y realmente me pregunto si alguien soportaría una imagen como la mia... y me cuesta creer que pude haberle gustado a alguien alguna vez.

Mi mejor amigo, es mi ex pareja y desde hace unos meses ya siento hasta que tengo cocos.
El tiempo, las cosas que han pasado y las experiencias de los dos, han hecho que pasen muchas cosas; una de ellas, es que haya dejado de verme como mujer.
Nos abrazamos, nos queremos mucho... pero ya dejamos de ser pareja, completamente. Ahora somos partners, de esos que te conocen hasta lo más privado. De esos que te tocan una teta como si fuera una rodilla.
Nos queremos a morir, porque ya nos odiamos una vez, mientras yo estaba en los brazos de otro.
Y ahora, resulta que somos compañeros de curso, jefe y empleada, amigos de la vida y ex pareja.

Pensé en algún momento en que él iba a ser la última persona en el planeta que me iba a dejar de ver como mujer, y me equivoqué. Después de esto, el acabose.
Y acá estoy.

Si ya he llegado hasta esta instancia de mi vida, debe ser una especie de anuncio. Quizás sea el momento de preocuparme por mi... verme bien yo y dejar de pensar en si realmente podré gustarle a alguien alguna vez de verdad.
Dejar de verme como un par de pechugas andando y comenzar a amar mi celulitis, mis piernas regordetas, mis tetas grandes y mi pelo crespo.

Nunca es tarde.

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