Ya!
Ahora sí que escribo, ahora que estoy con los pies sobre la tierra después de mis anheladas vacaciones en Isla de Pascua.
Increíble estar allá y vivir todo lo que había visto y soñado sólo por material audiovisual. Una de las mejores experiencia de mi vida (y digo una de las mejores porque he tenido otras).
Vino el terremoto en el continente y yo, allá... sin saber nada de mi familia, tratando de hacer lo imposible y viendo que las posibilidades de volver se volvían cada vez más difíciles. Y yo no no me quería venir porque no me gustara la isla, sino porque veía puras atrocidades por la televisión... increíble, pero no mostraban nada bueno! Y una allá, a más de 3.000 km. de distancia, sin siquiera un celular con cobertura.
Fueron momentos muy angustiantes... aunque nunca estuve sola. Creo que jamás había escuchado una frase tan comprometedora por parte de Hugo como la de esa madrugada: "Lo que quiera Dios que pase, estaremos juntos" Esto nació a la alarma de tsunami que se venía. Era una campana y una sirena que sonaban de forma estridente e interminable. En esos momentos pensé: "¡¡¡Weón... no me puedo morir en este islote y más encima ahogada!!!"
Estando en Kaituoe (sector donde nos quedábamos), esperé pacientemente qie volviera la señal de la televisión y de ahí, no pude volver a pegar un ojo. Creo que me dieron las 11 de la mañana y yo, sin pegar un ojo (pasé la noche en vela y más encima, allá hay dos horas menos que acá)
Después de todos los acontecimientos, vinieron los peregrinajes eternos al aeropuerto y no, no hay vuelo, no hay aviones, la loza en santiago está rota, todo suspendido hasta una semana más, por favor, escuhe la "Manukena"... ahí informaremos; y tantas cosas así.
Logré subirme a un avión el día Martes 02 de marzo, luego de haber estado la noche anterior rogándole a una niña de LAN que me por favor me subiera al vuelo que iba saliendo. No hubo caso, me tuve que devolver a la casa con maletas y todo.
En fin... llegué el martes cerca de las 10 de la noche y me bajé del avión como a las 23.00 hrs.
Lloré como Magdalena al ver a mi familia... al fin todos juntos después de la catástrofe.
Ya en Santiago, me di cueltas por todos lados con mi bronceado maravilloso (que ya desapareció) y esperando a ver qué onda este año.
Salió el resultado de las audiciones y casi me caí de poto al ver mi nombre en la lista. Es otro sueño convertido en realidad.
Ahora, después de tantas vueltas y cambios, estoy reorganizando mi vida.
Viendo que necesito pelear por algunas cosas, surgir en otras, comenzar en otras y redistribuir otras tantas.
No sé si logre todo lo que quiero... pero hay algunas cosas que ya están zanjadas, que no sé si era necesario deshacerme de ellas, pero creo que el crecimiento personal es lo primero.
Ahora, veremos qué queda por pasar.
Tengo ánimo... pero necesito algo.
No sé qué, pero lo necesito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario