miércoles, 14 de abril de 2010

¡¡¡Mi tecito!!!

De verdad que no sé qué es lo que tengo, pero me he encomendado al té de manzanilla todas las noches (en realidad, a la mayoría de ellas).
Recuerdo que hace casi 12 años, estaba igual que ahora: pensando y calentándome el mate por cada cosa que me pasa o que está por pasar (pasándome los rollos correspondientes).
A veces me pregunto si es normal desvelarse pensando mucho en todo... si es normal querer arreglar el mundo sólo pensando y poniéndome empáticamente en todas las situaciones existentes, buscando palabras, excusas, sinónimos y un cuánto hay de frases para situaciones que no han ocurrido.
Extraño los tiempos en que alguien me daba una pastillita mágica que me hacía dormir y hablar webadas para finalmente, quedar inconciente. Era la mejor opción existente.
No tengo ni una puta pastilla para dormir... y siento que la necesito con urgencia.
Necesito también, dejar de pensar en tonteras. La última brígida que pensé y planeé, la lleve a cabo el lunes por la mañana, y todo iba saliendo a la perfección. Yo, lloraba como Magdalena, mientras recitaba cada una de mis estudiadas palabras... en todo caso, estaba ultra decidida.
En la fila del banco, la gente estaba muy callada escuchando todo lo que yo hablaba con voz baja (sí, aprendí a hablar en voz baja) y miraban como mis lágrimas caían por debajo de mis anteojos de sol.
Llegué a mi casa y ofrecí el éxodo. Y hasta ahí quedó todo... no sirvió ninguna de mis estudiadas palabras, pero me llevó a un hermoso día en el que me sentí acompada y vigilada de muy cerca.
Y ahora, ya estoy pensando en más webadas... pero ya tengo al lado la tacita con mi té de manzanilla; así que espero que no me dure mucho la reflexión.

No hay comentarios: