Esta moda de los blogspot, me insta a construírme uno también... no sé si irá a resultar, pero ya que todos se quejan de que escribo mucho en mi fotolog, mejor me hago una cosa de estas y escribo hasta que me de hipo.
Para dar inicio a este pequeño cuchitril, he de comenzar comentado mi tan bullado viaje a La Tirana.
Primero, he de mencionar, que siempre fue un sueño estar ahí, pero que por diversas situaciones, que ahora no van al caso, nunca pude ir... hasta este año.
Partió nuestro viaje sin siquiera subirme al bus. Fue más o menos una semana de tira y afloja, entre la compra de pasajes y preparativos o "detalles" que no podían faltar. Y como mujer, una suele pensar en todo... o en casi todo. Por poquito no me llevo el scaldassono, después de que tanto me asustaran con el frío nocturno.
Logramos al fin subirnos al bus el día viernes 13 de Junio a las 16:30 hrs.
El viaje para allá duró 25 horas y media, de las cuales yo creo que unas 19 estuve despierta, mirando todo, cual huasa.
Nos detuvimos en La Calera, Coquimbo, La Serena, Copiapó, Antofagasta y otras ciudades que no recuerdo.
Nos tocó pasar el desierto de día... al principio es maravilloso ver esa inmesidad y plenitud, pero después de una hora, lo único que quería ver, era algo verde... daba lo mismo si era un árbol o un carabinero.
Luego de taaantas películas, video clips, seriales y comestibles varios, llegamos a Iquique a las 6 de la tarde del día 14 de Junio a Iquique, con un montón de bolsos que no hayábamos cómo acomodar.
Tomamos un colectivo que nos dejó en la salida de los buses hacia el Pueblo de la Tirana... viaje que supuestamente, no duraría más de una hora [que en realidad fueron dos] y que finalmente nos dejó en el pueblo mismo y a un paso del lugar donde nos íbamos a quedar.
No hallaba la hora de bajarme, dejar de estar sentada y caminar un par de metros, pero, en eso se subieron esos tipos que aparecen cual Carlos Pinto, de la nada. Subió entonces un funcionario de investigaciones al mini bus [un rati po'] y comenzó a recolectar los carné de identidad de todos los pasajeros. Ahí tuvimos que esperar a que el ser verificara nuestros antecedentes y que finalmente, entregaran la cédula para AL FIN BAJARNOS!!!
Por esas cosas que uno nunca sabe por qué suceden, apareció nuestro amigo Benjamín Parra para rescatarnos de ese mar de gente y ayudarnos con los bultos que llevábamos.
Llegamos directamente a armar la carpa y de ahí, nos sentamos a comer algo de "comida decente".
Luego de eso, caminamos hasta la plaza por una calle atiborrada de gente.
Los bombos se escuchaban desde la entrada del pueblo... y el corazón ya se me salía.
Llegué a la plaza, miré hacia la iglesa y ahí recién aterricé. NO PODÍA CREERLO!
Muchos bailes religiosos, cada uno con su banda, y yo embobada con sus trajes y con la cantidad de personas.
Luego de eso, nos encontramos con mucha gente: amigos y conocidos... todos estaban ahí, y yo también.
La primera noche, estuvimos un rato compartiendo en la casa de los morenos chilenos de La Florida, en compañía de gente que queremos muchísimo y también gente que recién conocía.
Luego de un rato, nos marchamos y llegamos a compartir con nuestros amigos más cercanos.
Bieeeeeeen entrada la noche, me ganó el frío, y me fui a la carpa.
El resto de lo que pasó esa noche, es requetecontra chistoso, pero mejor me cayo pa' que no me reten... jajajajajajajajajaja.
El día quince me levanté muy temprano porque el sol, ya me daba directo en la cabeza, y porque la ubicación de la carpa favoreció a que esta se convirtiera en un horno.
Después de tramitar mil cosas, y en honor al tremendísimo calor que hacía, rescaté mi tenida veraniega y nos largamos a la plaza.
Así pasamos el día... entre el sitio en que nos quedábamos y la plaza. La sensación térmica de todos los días, era cercana a los 30º y más de temperatura.
Cercana la noche, partimos a abrigarnos y a sacarnos la tierra del cuerpo.
Mi pelo era algo sin precedentes: blancucho por la tierra y muuuuuuuuuuy enredado.
Mis labios empezaron a mutar fruto del calor, al igual que la piel de la cara... peor que una semana entera de estadía en Los tebos.
Llegó la noche y con ello la misa del alba en la plaza.
Es uno de los momentos más lindos.
A la media noche, fuegos artificiales, el himno nacional y la infaltable "viva ya, viva ya, reina del Tamarugal..." Jamás le había encontrado tanto sentido a esa canción. Y yo muy emocionada, quería puro llorar, pero veía las caras de felicidad de mis amigos y de Félix que siempre estuvo a mi lado y pensé "sería ridículo llorar".
Luego de eso y luego de mucho intentar, logramos que los carabineros nos dejar pasar hasta la plaza, caminando en contra de la gente que venía saliendo de la misa.
Llegamos a la plaza y mientras los chiquilos tocaban, comencé a caminar para cualquier parte. Todo me sorprendía... igual que al principio.
Me encontré con el director de mi Conjunto folclórico, Don Sergio Rodríguez.
Fue una inmensa felicidad, y lo único que atiné a decirle fue : "estoy vuelta loca".
Caminamos juntos al rededor de la plaza, nos fumamos unos cigarros, y luego nos despedimos.
Volví al lado de Félix y mis amigos, la banda "Fuerza Maestra".
Así terminaba poco a poco el alba y el día 15.
Llegamos a la carpa y en el tremendo despelote que había, me quedé dormida. Pucha que sentí frío esa noche... y hace dos días me enteré de que esa noche había sido la más fría de todas. Cerca de 7º bajo cero.
Día 16... y yo luchaba con mi herpes que ya se asomaba y el calor me tragaba.
Los chiquillos tocaron ese día a pleno sol.
Hacía hambre y sed. Fuimos donde la señora salvadora del carrito, y luego a la picá. Yo andaba media decaída y muuuuy cansada, pero nunca como pa' quedarme encerrada en la carpa.
La noche llegó derrepente, y yo con hipotermia con polera sin mangas. Pedí prestado un chaleco y ahí me quedé.
En la noche, la cosa ya estaba más relajada. Fuimos con Félix a la plaza y sacamos muchísimas fotos.
Llegada la noche, saqué mi guaterito, lo llené con agüita caliente, y vuelta a hacer tutito.
La siguiente mañana, despertamos con bombos, platillos y matracas de despertador.
Los chiquillos de la carpa grande gritaban cada tontera que era imposible no cagarse de la risa... así que no quedaba otra más que levantarse.
Así partimos a la romería a los dos cementerios del pueblo.
Terminamos pasado el medio día... muertos de hambre.
De lo que pasó en la tarde y en la noche, no me acuerdo mucho... pero, si es que no me equivoco, fuimos a la plaza, a la casa de los morenos de la florida y eso.
El siguiente día, era el día de las despedidas.
El fervor se vive mucho más que en toda la fiesta al ver que los danzantes se retiran de la iglesia y se despiden de "La Chinita" de rodillas y cantando. Jamás voy a olvidar la cara de mi amiga Pilu y su tristeza cuando se despidió con su baile "la Diablada Victoria".
Luego fue el turno el nosotros...
Mucha pena sentí... y se me cayeron los lagrimones.
Así terminaba la fiesta... los bailes iban desapareciendo poco a poco, ya no se escuchaban tantos bombos y mis amigos empezaban a irse.
Luego sería mi turno.
Por una parte feliz de volver a casa, pero triste por no haber disfrutado más la fiesta. Y me confié, sí, me confié en volver algun día... pensé en que a mi mamá le hubiese gustado estar ahí. Ese es el otro sueño... poder ir con ella alguna vez, con mi papá y mi hermana y quién sabe, quizás con mis hijos más adelante.
A grandes rasgos, esto es por todo lo que pasé.
Una hermosa Experiencia.
Agradecimientos, miles: A Félix y su eterna compañía, a mis amigos de "Fuerza Maestra", especialmente al Parra y al Pela'o, a las hermanas Viera y su familia, a mi amiga Pilu, a mi familia que me ayudó a cumplir este sueño, etc, etc, etc.
Saludos a todos.
Se me quedan bastantes cosas en el tintero... pero cuand me acuerde, de más que las escribo... ahora nadie me puede decir nada porque escribo demasiado
=)
Yo.
Para dar inicio a este pequeño cuchitril, he de comenzar comentado mi tan bullado viaje a La Tirana.
Primero, he de mencionar, que siempre fue un sueño estar ahí, pero que por diversas situaciones, que ahora no van al caso, nunca pude ir... hasta este año.
Partió nuestro viaje sin siquiera subirme al bus. Fue más o menos una semana de tira y afloja, entre la compra de pasajes y preparativos o "detalles" que no podían faltar. Y como mujer, una suele pensar en todo... o en casi todo. Por poquito no me llevo el scaldassono, después de que tanto me asustaran con el frío nocturno.
Logramos al fin subirnos al bus el día viernes 13 de Junio a las 16:30 hrs.
El viaje para allá duró 25 horas y media, de las cuales yo creo que unas 19 estuve despierta, mirando todo, cual huasa.
Nos detuvimos en La Calera, Coquimbo, La Serena, Copiapó, Antofagasta y otras ciudades que no recuerdo.
Nos tocó pasar el desierto de día... al principio es maravilloso ver esa inmesidad y plenitud, pero después de una hora, lo único que quería ver, era algo verde... daba lo mismo si era un árbol o un carabinero.
Luego de taaantas películas, video clips, seriales y comestibles varios, llegamos a Iquique a las 6 de la tarde del día 14 de Junio a Iquique, con un montón de bolsos que no hayábamos cómo acomodar.
Tomamos un colectivo que nos dejó en la salida de los buses hacia el Pueblo de la Tirana... viaje que supuestamente, no duraría más de una hora [que en realidad fueron dos] y que finalmente nos dejó en el pueblo mismo y a un paso del lugar donde nos íbamos a quedar.
No hallaba la hora de bajarme, dejar de estar sentada y caminar un par de metros, pero, en eso se subieron esos tipos que aparecen cual Carlos Pinto, de la nada. Subió entonces un funcionario de investigaciones al mini bus [un rati po'] y comenzó a recolectar los carné de identidad de todos los pasajeros. Ahí tuvimos que esperar a que el ser verificara nuestros antecedentes y que finalmente, entregaran la cédula para AL FIN BAJARNOS!!!
Por esas cosas que uno nunca sabe por qué suceden, apareció nuestro amigo Benjamín Parra para rescatarnos de ese mar de gente y ayudarnos con los bultos que llevábamos.
Llegamos directamente a armar la carpa y de ahí, nos sentamos a comer algo de "comida decente".
Luego de eso, caminamos hasta la plaza por una calle atiborrada de gente.
Los bombos se escuchaban desde la entrada del pueblo... y el corazón ya se me salía.
Llegué a la plaza, miré hacia la iglesa y ahí recién aterricé. NO PODÍA CREERLO!
Muchos bailes religiosos, cada uno con su banda, y yo embobada con sus trajes y con la cantidad de personas.
Luego de eso, nos encontramos con mucha gente: amigos y conocidos... todos estaban ahí, y yo también.
La primera noche, estuvimos un rato compartiendo en la casa de los morenos chilenos de La Florida, en compañía de gente que queremos muchísimo y también gente que recién conocía.
Luego de un rato, nos marchamos y llegamos a compartir con nuestros amigos más cercanos.
Bieeeeeeen entrada la noche, me ganó el frío, y me fui a la carpa.
El resto de lo que pasó esa noche, es requetecontra chistoso, pero mejor me cayo pa' que no me reten... jajajajajajajajajaja.
El día quince me levanté muy temprano porque el sol, ya me daba directo en la cabeza, y porque la ubicación de la carpa favoreció a que esta se convirtiera en un horno.
Después de tramitar mil cosas, y en honor al tremendísimo calor que hacía, rescaté mi tenida veraniega y nos largamos a la plaza.
Así pasamos el día... entre el sitio en que nos quedábamos y la plaza. La sensación térmica de todos los días, era cercana a los 30º y más de temperatura.
Cercana la noche, partimos a abrigarnos y a sacarnos la tierra del cuerpo.
Mi pelo era algo sin precedentes: blancucho por la tierra y muuuuuuuuuuy enredado.
Mis labios empezaron a mutar fruto del calor, al igual que la piel de la cara... peor que una semana entera de estadía en Los tebos.
Llegó la noche y con ello la misa del alba en la plaza.
Es uno de los momentos más lindos.
A la media noche, fuegos artificiales, el himno nacional y la infaltable "viva ya, viva ya, reina del Tamarugal..." Jamás le había encontrado tanto sentido a esa canción. Y yo muy emocionada, quería puro llorar, pero veía las caras de felicidad de mis amigos y de Félix que siempre estuvo a mi lado y pensé "sería ridículo llorar".
Luego de eso y luego de mucho intentar, logramos que los carabineros nos dejar pasar hasta la plaza, caminando en contra de la gente que venía saliendo de la misa.
Llegamos a la plaza y mientras los chiquilos tocaban, comencé a caminar para cualquier parte. Todo me sorprendía... igual que al principio.
Me encontré con el director de mi Conjunto folclórico, Don Sergio Rodríguez.
Fue una inmensa felicidad, y lo único que atiné a decirle fue : "estoy vuelta loca".
Caminamos juntos al rededor de la plaza, nos fumamos unos cigarros, y luego nos despedimos.
Volví al lado de Félix y mis amigos, la banda "Fuerza Maestra".
Así terminaba poco a poco el alba y el día 15.
Llegamos a la carpa y en el tremendo despelote que había, me quedé dormida. Pucha que sentí frío esa noche... y hace dos días me enteré de que esa noche había sido la más fría de todas. Cerca de 7º bajo cero.
Día 16... y yo luchaba con mi herpes que ya se asomaba y el calor me tragaba.
Los chiquillos tocaron ese día a pleno sol.
Hacía hambre y sed. Fuimos donde la señora salvadora del carrito, y luego a la picá. Yo andaba media decaída y muuuuy cansada, pero nunca como pa' quedarme encerrada en la carpa.
La noche llegó derrepente, y yo con hipotermia con polera sin mangas. Pedí prestado un chaleco y ahí me quedé.
En la noche, la cosa ya estaba más relajada. Fuimos con Félix a la plaza y sacamos muchísimas fotos.
Llegada la noche, saqué mi guaterito, lo llené con agüita caliente, y vuelta a hacer tutito.
La siguiente mañana, despertamos con bombos, platillos y matracas de despertador.
Los chiquillos de la carpa grande gritaban cada tontera que era imposible no cagarse de la risa... así que no quedaba otra más que levantarse.
Así partimos a la romería a los dos cementerios del pueblo.
Terminamos pasado el medio día... muertos de hambre.
De lo que pasó en la tarde y en la noche, no me acuerdo mucho... pero, si es que no me equivoco, fuimos a la plaza, a la casa de los morenos de la florida y eso.
El siguiente día, era el día de las despedidas.
El fervor se vive mucho más que en toda la fiesta al ver que los danzantes se retiran de la iglesia y se despiden de "La Chinita" de rodillas y cantando. Jamás voy a olvidar la cara de mi amiga Pilu y su tristeza cuando se despidió con su baile "la Diablada Victoria".
Luego fue el turno el nosotros...
Mucha pena sentí... y se me cayeron los lagrimones.
Así terminaba la fiesta... los bailes iban desapareciendo poco a poco, ya no se escuchaban tantos bombos y mis amigos empezaban a irse.
Luego sería mi turno.
Por una parte feliz de volver a casa, pero triste por no haber disfrutado más la fiesta. Y me confié, sí, me confié en volver algun día... pensé en que a mi mamá le hubiese gustado estar ahí. Ese es el otro sueño... poder ir con ella alguna vez, con mi papá y mi hermana y quién sabe, quizás con mis hijos más adelante.
A grandes rasgos, esto es por todo lo que pasé.
Una hermosa Experiencia.
Agradecimientos, miles: A Félix y su eterna compañía, a mis amigos de "Fuerza Maestra", especialmente al Parra y al Pela'o, a las hermanas Viera y su familia, a mi amiga Pilu, a mi familia que me ayudó a cumplir este sueño, etc, etc, etc.
Saludos a todos.
Se me quedan bastantes cosas en el tintero... pero cuand me acuerde, de más que las escribo... ahora nadie me puede decir nada porque escribo demasiado
=)
Yo.
4 comentarios:
otra más...
y suman y siguen...
al menos uté avisa...
la guardaré para leerla seguidito...
besos!
:)
Y pense que yo escribia mucho :S
escribiste ma que la mierda!
la verdad es q no lo lei..
lo siento:S
esq ya he oido mucho...muchisimo sobre tu viaje..ya puedo estar hasta doctorada en tirana ...
pero no me mate la ilusion de yo estar algun dia por esos lados y poder vivirlo en carne propia...
Hola jokyta.... Muy bueno el texto relacionado con la tirana, fue bkn tenerte por estos lugares, aunque por cosas de pega no los pude ver mucho po.. en fin bkn haber tado con tigo aunque sea mientras yo tocaba un beso enorme cuiate chau...
Esteban.....
Runaukas___Iquique___chile
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