sábado, 4 de octubre de 2014

Volver a escribir.
"Ya tendré tiempo" y acá estoy. 3:57, siendo fiel a mi insomnio característico.
Octubre... YA ES OCTUBRE, CSM!!! y todo, absolutamente todo ha cambiado.
Ya no tomo antidepresivos, estoy de alta desde Mayo, aunque, de vez en cuando, sigo con la ayuda de mis amadas estrellitas verdes para dormir.
Gloria y vida eterna a quien las inventó.
Laboralmente, ha sido todo bueno. Ya pasó la temporada de mujer sin tiempo y cumplí con todo. Clases, talleres, reemplazos, viajes, ensayos. Me las mandé. Me desconocí xD
Fue toda una experiencia volver a la vida laboral completamente sola. El miedo me comía y recuerdo que después del primer mes, lo único que quería, era que me echaran por cualquier motivo, porque yo necesitaba volver a tener vida y dejar de pelear con seres incompetentes hijos del pituto mismo.
Sí. Fui acusete y me mandé reuniones del estilo "no puedo trabajar con alguien que no hace absolutamente nada en la clase", pero mi estado de stress pedía ayuda a gritos desesperados.
Mientras mis compañeros de trabajos se rascaban las tetas o los cocos, respectivamente, yo intentaba juntar cada una de mis neuronas para generar ideas que no fueran evaluadas con un "no nos gustó. Hazlo de nuevo" Menos mal eso no pasó y salí airosa y feliz.

Fuera de la pega, he tenido puras ensaladas. Algunas muy exquisitas y otras más malas que la amargura de la lechuga cuando no la pican en agua.

El año pasado, estuve en un grupo maravilloso de mujeres con las que compartí preciosas vivencias en lo que es mi pasión, pero, como todo lo que sube tiene que bajar, la historia se acabó y todo volvió a la normalidad. Dejé el grupo por "sugerencia" y ya después de eso, lo olvidé.
La paja, fue que algunas de ellas no se hayan olvidado de mi y he recibido mensajes vía facebook del estilo "Eres una mierda y gente como tú no debería existir" y cuando yo ya estaba pensando en tirarme al Mapocho por que querían mi muerte en forma colectiva, aparecía la ya gran agradecida frase "es que me dijeron que..." y yo, pa' pelambres de mujeres locas, ociosas y cahuineras, no estoy desde que estaba en segundo medio más o menos y de eso, ya han pasado 14 años. Así que me despedí sin antes decir "no crean todo lo que dicen y gracias por los momentos vivos".
Vuelta la página y sigamos adelante.
Debo reconocer que odio a las hueonas grandotas que gozan de inventar historias maliciosas (sí, porque las hueonas son malas) y no puedo entender la maldad incluida en tales comentarios tele novelescos. En fin. Creo que faltan guionistas pa' novelas a la hora de almuerzo. Cabras, esa es la suya. Y si me incluyen en la historia, llámenme Topacio.

De la parte exquisita, puedo hablar de logros.
Logré ponerme la mochila de la responsabilidad no compartida y sacarme la cresta para lograr todo.
Nadie estuvo ahí, pero, estaba yo para disfrutarlo y darme golpecitos en la cabeza para decirme "buena chica".
En algún momento, pensé en contratar a alguien para dividir el peso de trabajo, pero el pago no daba pa' tanto y una, como profe de folklore, debe hacer mil trabajos para ver alguna ganancia, porque hay que seguir pagando cuentas, gastando en micro, invirtiendo en salud y blah blah blah. Así que a la chucha la idea del partner y seguí construyendo coreografías hasta mas no poder.
En fin. Se dijo, se hizo y se logró.
Años anteriores, era parte de un "equipo de trabajo". Todo el tiempo salvada de ideas y el tiempo me alcanzaba para todo.
Que de un momento a otro te veas sola en la misma tarea, fue fuertísimo. Lo primero que pensé fue: "no lo voy a lograr, pero lo intentaré de todas formas".
Aperré al máximo, acumulé kilómetros en radio taxi, micro, metro y buses RUTA 78.

No soy buena para conocer gente. Me muevo siempre por los mismos lados... pero, la vida se encarga de eso y de re descubrir agentes que formaron parte de "anécdotas" de tu vida pasada. Ha sido entretenido y rico poder darme este lujo (porque es un lujo) y me permití sentir apoyo y cariño... cosas impensadas hasta hace un tiempo en que con suerte el único que se acercaba era mi gato.
Es todo tan de verdad y tan de mentira a la vez. La tecnología da pa' todo y siento a ratos que el contacto presencial ya no es ni tan importante si lo que quieres es conversar o hablar de lo que en ese minuto te inquieta. Las palabras nunca están demás y, aunque sea de forma virtual, he tenido un apoyo la raja, aunque sé que a veces canso y aburro. La palabra era lo que necesitaba... alguien que me dijera "voh dale" "inténtalo" "no te pongay weona".
Estaré eternamente agradecida por eso.

Otro logro: comprender que la imagen familiar puede nacer en cualquier momento, con cualquier persona y en el momento menos esperado.
Tuve que enfrentarme a lo que pensé que sería el motivo pa' irme a la mismísima conchesumadre y... no fue así. Tuve que ver a la nueva familia a metros míos, compartiendo el mismo espacio y no sucumbí. Me sentí tan orgullosa de mi.
No quise matar a nadie ni encarar a nadie. Sólo me conformé pensando "mira en lo que te convertiste... y yo que creía tanto en ti"
Sí, suena súper mezquino, pero, no quiero decir que un hijo coarte una vida, pero, después de haber escuchado tanto "No puedo, porque quiero ser profesional, no tengo plata y todavía vivo con mis papás" y conociendo la realidad de vida de este personaje, no me quedó más que sentir: primero, una pena profunda por el gran cariño que le guardo y segundo: felicidad porque el mundo gira y las oportunidades no se acaban.
El mundo es para todos, hay oportunidades para todos... incluso para en los que buscaste felicidad y plenitud y que nunca la tuvieron contigo, sino que por otro lado Y PUTA QUE ME COSTÓ ENTENDERLO.

Otro logro: logré mirarme al espejo y decir "Chancha culiá... pareces mezcla de mamut con michelín" y decidí no verme así.
Tanto ruido de la frase "pero si fueras más flaquita", recién hizo que mi cabeza explotara hace dos meses y heme acá, con kilos, tallas y centímetros menos.
A ratos siento que me estoy volviendo loca con la hueváh, porque no puedo decir que no me han dado ganas de vomitar hasta el pequeño dulce que hizo que me saliera de la dieta, pero, mi parte inteligente ahí grita "No poh... la huevás es sin ahueonarse" y me calmo y me tomo 3 litros de té o compenso restando un poco de lo que debería comer.
Así han sido los últimos dos meses de dieta. Conocí el pan pita y ya no tolero el azucar en las bebidas.
Mato por un plato de tallarines con salsa que no como hace más de 3 meses, pero pienso que se me notarían mañana mismo en el huachalomo que colgaría del pantalón.

Aprendí que llenarme de pega, además de mantenerme ultra ocupada, me ayudaba a no pensar. En ese aspecto es bueno. Pero, cuando me vi más holgada de tiempo, comenzaron a aparecer los tiempos en blanco y con eso estoy lidiando pa' no irme a la chucha de nuevo. Ni una gracia volver a caer en el mismo hoyo en el que estuve metida casi un año y medio.
Recuerdo los días en que sólo lloraba, no hablaba y la posición horizontal era mi único ejercicio. Recordé un día en que estando todos en familia, me tomé el antidepresivo, la pastilla para dormir y tengo en blanco el camino hacia la cama. Sólo sé que me acosté y lloré. Eso ya era parte de mis actividades diarias. Y al otro día, dopada todo el día y vuelta a la misma historia.
Era necesario pasar por eso pa' cachar que ya no estoy para preocuparme de pequeñeces o de comentarios inventados de gente que está más cagáh de la mente que yo.
Ahora, estoy disfrutando hasta la peor de mis cizañas.
Si no lo hago yo, nadie lo hará por mi.
Veamos hasta dónde puedo llegar.



lunes, 2 de diciembre de 2013

Casi 12 meses dándole vuelta a asuntos que siempre quise terminar de buena forma.
Yo hace rato que di por cerrados ciertos capítulos, pero, eso era por mi parte, porque llegó un momento en que ya te aburres de esperar que la otra parte ponga, al igual que tú, un punto final maduro que haga que la sensación de alivio y libertad engrandezca a ambas partes.
Esta es la segunda vez que me pasa.
Sí. Es la segunda vez que se pone término y punto final a una situación que yo hace rato sanjé, pero, faltaba la otra parte.
La otra parte, sin decirme una palabra, hizo lo suyo.
Estoy contenta.
Otro capítulo completamente sellado.
No me queda más que decirte "adiós".
¡Estoy cada vez más limpia!
Cada vez más viva.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Sesión.

¿Lourdes?
Hola... pasa.
Cuéntame... ¿Cómo estás?
Así han empezado todas las sesiones, desde abril.
Primero, cada dos semanas; luego, una vez al mes y ahora, una vez cada mes y medio, o dos meses.
Siento que el psicólogo quería, como fuera, darme el alta hoy, y yo, después de mucho conversar, le pedí por favor que esperara hasta que volviera de mis vacaciones, porque ellas eran parte de mi terapia y necesitaba que me ayudara a analizar todo lo que allá pudiese pasar o sentir.
Asintió y con eso, me alivié.
Al comenzar cada sesión, le temía a la pregunta "¿Cómo estás?".
Siempre pensé que los psicólogos ya sacaban la primera conclusión con la respuesta que dieras a esa puta pregunta. Porque, no es el "¿Cómo estás?" típico de un saludo protocolar, sino que un "¿Cómo estás?" mirándote a los ojos y buscando la respuesta correcta. Creo que con este tratamiento aprendí a responder de verdad esta pregunta y no dar el "bien" solamente por cumplir con el saludo tan mentiroso que se dan todas las personas.
Bueno... hoy respondí: "bien... bien... sí... bien... o sea... es que..." y bla bla bla.
Le conté sobre mis ganas de recargarme de trabajo, del tiempo que falta para el viaje, de la desilusión que sentí por una situación en especial y, entre tanto hablar, llegué a comentarle lo muy agradecida que estaba de todo este año, de todo este proceso, de toda esta depresión.
Le conté que estoy pronta a cambiar de folio y que ese día, había decidido más que celebrar un cumpleaños, celebrar mi graduación de este año de "estudio e introspección. El 28 de diciembre, cumplo un año desde que tomé el primer antidepresivo de mi vida.
Hablé, creo, por espacio de más o menos 20 minutos sin pausa ni interrupción.
Parece ser así en todas las sesiones. Primero, dejar que el paciente hable todo lo que quiera, el tiempo que quiera, para luego dar paso a las preguntas del psicólogo... cada una certera y algunas, sin respuesta.
Recuerdo que a principio de año sólo lloraba y hablaba sollozando. Hoy, ya respondo todo y es más, Boris (mi psicólogo), se ríe y comenta conmigo todo lo que voy diciendo.
Le dije que llevo un par de meses haciendo un análisis y un resumen de este proceso; de que yo comparo mi depresión con el crecimiento de una persona desde la infancia hasta la adultez, pero, todo en un año.
Hoy, tomó asiento y me dijo: "no sabes lo valioso que es la retrospección, introspección y análisis que haces de este último año"
Siguió:
"El tener tu propia visión de tu depresión te hizo pensar en la gran conclusión: 'las cosas tienen que ocurrir'. Es bueno también que al fin entiendas que lo negativo cumple una función e importancia muy grande en este proceso.
Debes tomar en cuenta que la depresión aparece en la vida de una persona porque algo está mal; algo se está haciendo mal, algo no se está haciendo o algo estoy permitiendo a regañadientes.
Siempre, Lourdes... SIEMPRE la depresión es un agente de cambio que aparece porque tiene que aparecer, tarde o temprano.
Tomando en cuenta todo esto, debes ya saber y entender que la depresión es un mal necesario, como buen agente de cambio.
Entiendo muy bien tu miedo a volver a pasar por esto, pero, también debes considerar que ese miedo, el día de mañana y si vuelves a pasar por esta misma sensación, te va a hacer pensar: 'no es necesario volver a pasar por esto' y eso te va a servir para reforzar todo lo que ya has pasado durante este año.
Yo sé que tú eres una paciente muy aplicada y muy culta, pero, debo decirte, porque sé que no me vas a comer vivo, que quizás no era siquiera necesario que acudieras a un psicólogo, porque, como buena enfermedad, la depresión, como llega, se va. A veces se demora más, a veces se demora menos, pero, nunca es eterna".
Después de esto, tomó un plumón y dibujó algo muy similar a una araña en su pizarra blanca. Cada una de las patas, tenía un nombre distinto: angustia, tristeza, irritabilidad, trastornos del sueño, desmotivación y ansiedad.
Después de esto, continuó:
"La depresión se compone de dos elementos:
1.- Los síntomas
2.- El conflicto.
En este casi año que llevas en tratamiento, hemos tratado todos tus síntomas y algunos ya han desaparecido. Pero, ahora, mira esta araña. Todas las patas de la araña, están unidas a un cuerpo. Le cortamos las patas a la araña, curando tus síntomas, pero, el veneno de la araña, está en el cuerpo. Ese cuerpo, es el conflicto. No saco nada con curarte los síntomas, si el conflicto sigue ahí, como el veneno de la araña.
En esta vida, todos tenemos problemas de distintas índoles, pero, problemas al fin y al cabo.
Cada vez que un problema crece mucho, se convierte en conflicto y de ahí nace la necesidad de saber resolver tus problemáticas a medida que van apareciendo y no guardarlas hasta estallar. En otras palabras, no hay depresión si se resuelven los problemas a tiempo. Por eso los conflictos son internos, porque de tanto que han crecido, se vuelven en problemas que cuesta mucho resolver".
Ya casi completábamos la hora de sesión y me preguntó: "¿Tú sabes lo que es la locura?", a lo que yo respondí: "yo lo entiendo como un desequilibro", y él, me contestó: "debes saber que la locura, la determina el contexto cultural y en este mundo NADIE ES DUEÑO DE LA CORDURA".
Cada vez que se va al psicólogo, las personas te dicen "Oye... eso de ir al psicólogo no es porque estás loca" y hoy, Boris me aclaró que, para él, cada persona que llega a su consulta son efectivamente locos... personas que se han inadaptado al contexto cultural impuesto por la sociedad.
Finalizó con: "Tú, te hiciste cargo de tu locura".
Así ya han pasado casi 11 meses.
Se acerca el cumpleaños de mis antidepresivos.

jueves, 31 de mayo de 2012

Fotografía al desnudo.


Me dijo que era indecisa...
... y continuó diciendo que todo esto, es el resultado de muchas cosas que, en su minuto, fueron mal hechas.
Después de leer eso, me sentí en total confianza. No fueron necesarios ni meses, ni años y ya estaba desnuda ante su suerte.
Continuó con que yo no tengo nada claro ni ordenado en lo que a "emociones" se refiere.
Ahí, terminé por derretirme. Pero, no era todo.
Antes de lo que seguía, me advirtió que no quería sonar tajante ni categórico.
Me dijo que mi vida emocional, en términos de pareja, hay muchos ciclos no resueltos, muchas proyecciones inconclusas, muchos proyectos sin terminar.
Tomé aire, me pausé y pensé en cuánta verdad habían en esas palabras.
Volví atrás la mirada y me transporté al año 2006 y, tal como sucede en la mente de aquellos que pasan grandes sustos, vi pasar 6 años por mi mente en cosa de segundos.
Todo ha sido pérdidas. Nada ha terminado. Todo se ha ido de las manos. Todo ha escurrido como el agua.
Me mencionó personas bajo mi alero, tal como si fueran hijos.
¡Cuánta confusión todos estos años!
Siempre teniendo el "Player One", siempre pausando y reseteando cada vez que se me diera la gana. He tenido todo y nada en mis manos y jamás me di cuenta.
Nunca nadie me había hecho ver las cosas de esta manera. Es más, nunca lo vi como error. Pensé que era una virtud el desvivirme, el dar y entregar y seguir dando y seguir postergandome.
He jugado mal el juego desde hace 12 años, aproximadamente.
Me dijo que el colapso venía por eso. En otras palabras, que siempre la culpa ha sido mía.
Que de cambios sé mucho. Que no alcanzo estabilidad... o bueno... sí, la alcanzo,pero, no se mantiene y eso me hace retroceder y temer, otra vez. Hay miedos que he superado, pero, por lapsus de tiempo. Nada completamente. Avanzo 1, retrocedo 2.
Así ha sido todos estos años.
Me pregunta en qué minuto perdí el Norte de quién era yo y de qué quiero para mi.
Quise responderme... y no  pude. No supe contestar.
Me dijo que todo era consecuencia de lo que ya me había dicho.
Me dijo lo de la "meta a corto plazo" (y con eso casi morí). Me postergué, lo aplacé y acá aparece el daño... quizás no tan así, pero de que lo hay, lo hay.
Que absorvo más de lo que proceso y que eso, provoca mis descuidos.
¡¡¡Tanta verdad!!!
No sé si reir o llorar... pero, río porque alguien me lo dice sin apuntarme con el dedo y porque ahora sé que todo siempre ha pasado por mi y que mis soluciones, han sido siempre herradas.
Cuando pasamos al tema del perdón (o disculpas), me dijo que estaba en mi comprender que las cosas ya no fueron y que todo está sólo en mi.
Soy yo la encargada de rearmar mi vida... soy yo la que debo perdonarme primero.
Que dónde quedó lo que quería para mi... que por qué depender de los amores de otras personas para sentir plenitud. No. Eso no. Mi vida debe seguir y debo partir por lo primero que es AVANZAR.

Estoy buscando el norte después de todos estos años. Y, sé dónde está, pero, por muchas "razones", me he salido del camino.
Vuelvo al carril.
Voy a MI norte.

Gracias por la fotografía, cariño.
¡Quedó preciosa!

domingo, 6 de mayo de 2012

No me he dado el trabajo de levantarme de la cama desde que llegué de hacer clases.
Mis ojos se han dedicado a mirar fotografías y leer frases de otras personas.
Me hace feliz la felicidad del resto y es tan raro.
Hoy (y ayer), entré a facebook después de muchos meses, porque mi curiosidad fue más que yo, pero, procuraba iniciar la sesión de una cuenta que no es mía y en el perfil de alguna persona, para no tener que siquiera ver la pantalla de inicio, donde podría encontrarme con noticias y letras de Hugo.
No es que no quiera saber cómo está, es simplemente que aún se me parte el alma saber que nuestra distancia va más allá de los kilómetros. Ya no somos uno en amistad... en realidad, ya no somos nada.
Esta "doble distancia" me ha hecho reflexionar sobre todo lo que he pasado en este último año y me he re-cuestionado si en realidad mis errores merecen tanto castigo como los he recibido hasta ahora.
Alguna vez me preguntaron si hay algo a lo que yo le tuviese mucho temor. Bueno, hoy lo estoy viviendo. Esta soledad me está matando.
Este es el precio que estoy pagando.
Ya no me atrevo a contar mi vida, porque me duele cada palabra que pronuncio.
Desde el matrimonio del Benja con la Pili (hace una semana), he mantenido una estrecha relación con Cristóbal. Conversamos todos los días, varias veces al día por el mejor invento del mundo: "Whatsapp". Cada una de sus palabras, hacen que sonría. Es una cuota de felicidad que me ayuda a pasar las horas que se han hecho inmensamente larga desde que volvimos al (odiado) horario de invierno.Es increíble que las horas, de un día a otro, se convierten en siglos; siglos que mi cuerpo siente.
He mantenido un contacto fuerte con Cris, que está en Alemania. Él, maneja retazos de mi último año, pero, adoro que siempre esté ahí para leer todo lo que puedo contarle en los minutos en que conversamos. A veces, siento que no podremos dejar de saber de nosotros hasta que alguien lo impida. Él es un regalo de la vida... un regalo que va y vuelve. Que siempre vuelve.
Y la Pachi... se me fue... pero está en lo "nuestro". Amo escucharte reir al teléfono con las cosas que te pasan y que sólo ambas sabemos. A la distancia, conmigo en pensamiento.
Todos tan cerca y a la vez tan lejos.
Hace mucho que no lloro a conciencia y más tiempo ha pasado de la última vez en que lloré sintiéndome acompañada y querida.
La soledad, es algo difícil de describir, pero fácil de sentir.
Sólo puedo decirles que la sensación es parecida a la que causa un sol de invierno: está, alumbra, vez su luz, pero su calor es tan tenue, que el frío sigue calando los huesos.
Así es la soledad... la peor mejor amiga. Jamás te abandona.


jueves, 19 de abril de 2012

¡Al fin!

Hace un tiempo atrás, en una entrada antigua, por acá mismo, alguna vez escribí: "Después de tanto llorar, espero en algún momento, por acá mismo, escribir "Ya te olvidé" y reírme de todo lo que ha pasado"

Entonces, hoy, con toda la alegría del mundo, escribo:

¡¡¡"Ya te olvidé"!!!

Y puta que estoy contenta.
Eso.
Gracias.
=)

miércoles, 11 de abril de 2012

El drama de la eterna utopía.

No voy a hablar de ese sueño que uno siempre quiere cumplir: la casa enorme con 3 perros, 1 piscina, jacuzzi en el baño, 2 sirvientas, 1 chofer, 3 autos disponibles, billetera siempre llena, viajes y cruceros por el caribe, etc, etc, etc.
Hoy, me quiero referir a esa persona perfecta, existente, conocido y alcanzable que siempre deja huella y que termina, a pesar de todo, convirtiéndose en el amor platónico de cada un@ de nosotr@s.
Todos hemos tenido una pareja que se ha acercado a la perfección (o que, a veces, es simplemente perfect@).
El por qué no se sigue con esa pareja, al momento de tomar la decisión de distanciarse, es variado:
porque ya no se siente lo mismo, porque la distancia no lo permite o, como me acaban de soplar por ahí, de hue'ona.
Encontrar la pareja perfecta, es practica y simplemente imposible. Basta con que nos pongamos a pensar en todas esas cosas que nos gustaría de una persona que JAMÁS deben estar ausentes... esas cosas que de no existir, significa un rotundo NEXT.
Sin siquiera pensarlo: en mi caso, por ejemplo, que use calcetines blancos al andar con terno, que tenga menos ritmo que trote de vaca y que no sea capaz de pensar en dos.
Convengamos que, ni por muy perfecta que sea la pareja, el final de toda historia, aunque sea de mutuo acuerdo o en la mejor de las buenas ondas, siempre, pero, SIEMPRE, el porrazo de sentir y ver este final, es más doloroso que la cresta.
A veces, los finales dan paso a grandes amistades (que se construyen después de un tiempo), a desapariciones como si se los hubiese tragado la tierra, o a reencuentros después de mucho tiempo y nos guste o no, siempre guardamos un cariño... y lo requetecontra guardamos.
Pasan las horas, los días, los meses, los años y la vida da nuevas oportunidades.
Después del término de una idílica relación, cuesta retomar una nueva, pero, se da la oportunidad y la tomamos con mucho cuidado. A veces, tememos que esta nueva persona, pueda ser mejor que aquel ser ideal. ¿Por qué? No lo sé, o quizás sea porque ya tenemos adquirido el temor de que todo lo bueno, termina en algún punto y que si ya sabemos que hasta los aviones se caen, el amor también se puede acabar.
El temor de volver a perder todo está siempre latente.
El conocer una nueva persona, después de haber conocido de cerca la perfección, se ve como una oportunidad de, tal como se lee: tapar el sol con un dedo; aunque, en el momento, pensamos que otra oportunidad de revivir el amor tal cuál es e, incluso, pensamos que puede ser mejor.
ERROR.
Por más que nos cueste reconocerlo, el fantasma de aquella "mejor relación", sigue latente y al estar con otra persona, tratamos de disfrazarlo y ocultarlo. Para esos efectos, somos mandados a hacer.
Ocupamos todas las artimañas ultra conocidas, sólo le cambiamos el nombre, la situación, el motivo y el lugar, pero, nunca queremos reflexionar por qué lo hacemos, pues bien sabemos la respuesta: te veo, me haces sentir, me haces caer.
Y, ¿qué pasa si la química se mantiene en ambos o si la atracción permanece intacta, a pesar de la razón de separación?
Pasa que pasa... eso pasa!
Soy una de las que va a tapar el sol con un dedo no sé por cuánto tiempo, pero, me agrada.