viernes, 13 de enero de 2012

Pocas horas.

01.40... no quiero dormirme.
Me queda algo más de un día antes de partir a mi retiro de 39 días.
No quise stressarme hasta el lunes de esta semana, para hacer todo con el tiempo justo y que no me quedaran espacios en blanco y vaya que lo logré.
Lunes de supermercado, martes de "Vega", miércoles de compras y encargos, jueves de empacar y ya es viernes!
Viernes que tengo ocupado desde las 7.30 de la mañana, hasta, por lo bajo, las 21.30.
Tengo casi todo empacado y estoy muy extrañada. La vez pasada fue distinta.
Recuerdo haber llorado por una semana la partida de Hugo, que fue de lo más amarga. Tanto lo extrañaba, tanto miedo tenía.
Empecé a hacer maletas con dos semanas de anticipación y un día antes, sólo quería subirme pronto a ese avión.
Hoy, todo es distinto.
Compré el pasaje sin anestacia alguna y aún tenía en mi mente el dolor de la mentira. Feliz por ir a cumplir mi sueño de bailar en la Tapati, feliz de compartir tiempo con Hugo (sentimiento de ese entonces) y feliz de poder disfrutar de mis merecidísimas vacaciones.
Hoy, enfrento una angustia enorrrrrrrrme!
Sólo sé que allá no me faltará nada (excepto el dinero), que tendré tiempo de todo y nada, que bailaré... pero, estaré sola. Sola para enfrentar mis miedos y reflexiones.
Agggghhhhhh...
no debo seguir escribiendo.
Lo siento.

lunes, 2 de enero de 2012

Buen comienzo.

Eran las 00.03 y yo alcancé a abrazar a mi prima y a mi madre.
Antiguamente, corría a abrazar a un hombre; mi primer abrazo siempre era para un hombre, porque dice la cábala que eso te ayuda a conseguir el amor.
Esta vez, fue todo distinto.
Antes, a las 00.00, comenzábamos con los abrazos inmediatamente y luego, brindábamos. Ahora, a las 00.00, levantamos nuestras copas, bebimos y después, vinieron los abrazos.
Yo estaba en una esquina y mientras todos corrieron a encontrarse con sus seres amados, yo miraba ese lindo espectáculo, el del contacto de la piel y los buenos deseos.
Ya no me interesaba abrazar a un hombre, porque decidí que el amor y las parejas ya no serían tema para mi. Así que me quedé en el mismo lugar donde brindé con todos y luego los miré.
Mi prima en un momento, se quedó sin pareja de abrazo y se acercó a mi. Vió que yo no hice ni el más mínimo esfuerzo por entregar mi abrazo y ella me lo dio.
A continuación, lo hizo mi madre y mientras me abrazaba, comencé a llorar y sentí las primeras explosiones de los fuegos artificiales de la torre entel.
No abracé a nadie más.
Decidí que sólo quería llorar y me retiré a la ventana a ver las luces.
Lloré mucho, pero sin sollozar. Mis lágrimas caían solas y en mi cabeza aparecían numerosas escenas de amor ya inexistentes. Pensaba en que cada vez era "menos nadie", que ya se habían acabado dos años de estudio, que estaba sola en el mundo, que tengo tantas cosas por hacer y que para eso, debía luchar.
Mientras estaba en la ventana mirando, sentía que mi celular sonaba de forma incansable. Twitter, Whatsapp y Gmail, me avisaban de forma insistente que había gente que por ese medio, me entregaba preciosos mensajes y deseos de buenaventura.
Por primera vez, no corrí y seguí al lado de la ventana. Me dió igual el teléfono.
Se acercó mi hermana y ahí recién sollocé y lloré de saber que estaba conmigo, que me quería aunque no hablemos nunca ni seamos grandes amigas. De la misma forma, mi cuñado me abrazó, me dijo un par de lindas palabras y también supe que él me quería aunque yo fuese, a ratos, la persona más antipática e indeseable en el planeta con él. Me arrepentí tanto de muchas cosas... y en el mismo instante en que las recordaba, juraba que no volverían a pasar.
Comenzaron a agolparse todos en la ventana a observar la fiesta de luces y después de un largo rato, sentí que había dejado de llorar. Mi cara estaba seca, mi mente comenzaba a blanquearse y empezaba a tomar decisiones importantes a minutos de haber empezado este nuevo año.
Decidí no amar ni querer a quien no me ame ni me quiera, que ya nadie merece mis lágrimas y que si la vida tomó un curso que no era el que yo pedí, simplemente, es porque debo buscar por otros lados, experimentar y comenzar a vivir esta soledad que, al parecer, tanto me hace falta.

Hay viajes en mis planes. La Tirana, Laborde, Chiloé y, si Dios lo permite, darme un viaje de placer más que de estudio. Quizás Brasil.
¡¡¡Tantos sueños!!!
Pero eso es lo bueno... aún nadie me prohíbe soñar.
Quiero que hasta mi peor enemigo esté bien, que todos sonrían y sean cada día más felices.
Mientras siento el tiempo pasar, planifico mi aventura más próxima, que comienza en 12 días más. Será una larga aventura lejos de acá y lejos de casi todo.
Y de lo que esté cerca y que me haga mal, trataré de alejarme.
Siento que ya no tengo tiempo ni el ánimo de seguir recibiendo cosas malas, porque ya fue suficiente con haber tenido que sobrevivir al 2011 con todo lo que eso conllevó. Desiluciones, difícil limpieza de alma, problemas de trabajo, sentimientos equívocos, amor desperdiciado, difícil experimentación en mi vocación, graves traspiés de salud y taaaaaaaaaaaaantas otras cosas.
Ahora, a levantar la vista lentamente y llamar a la buena vibra.
Todo puede estar mejor.