Comencé el año con toda mi familia (faltó solamente Felipe... entonces, con casi toda mi familia), una cena simpática, bonita y bien acompañada; aunque los nervios de todo lo que le había sucedido a Hugo, me tenían un poco preocupada y era justamente lo que no quería.
Traté de pensar en muchas cosas, en comer con calma y pensar sólo en buenas vibras para él. Ya quedaba tan poco tiempo para el comienzo del fin que ya nada podía salir mal. Gracias a Dios, mi papá supo y pudo salvarle la vida.
Mientras tanto, en el departamento de mi tía, llovía el cotillón, las bromas, las cosas para beber y comer. Nada que decir, todo perfecto... si hasta los fuegos artificiales los vimos en la comodidad de la ventana del living; como si hubiésemos podido tocarlos, al igual que a los globos que lanzaron miles de personas en el frontis de la Torre Entel.
Luego vino el brindis, los abrazos, el baile... y yo estaba resignada a que ya había empezado a extrañar a mi ser. Ya nos habíamos despedido en la tarde en el mall, luego de las típicas compras de última hora antes de un largo viaje.
Empezaron a llegar los invitados a la fiesta de los abrazos, mucha gente que incluyó un pseudo baile en la Plaza Brasil.
De repente, tocaron a la puerta... y apareció mi papá y detrás de él... Siiiiiiiiiiiiii!!! Mi Hugo!
Fue la mejor sopresa de año nuevo... poder abrazarlo y besarlo, cuando yo ya pensaba que nuestra despedida ya estaba consumada.
Le serví un plato de cena (porque no había podido ni cenar luego de tanto drama), muchas ensaladas, espárragos. Comía como un niño muy contento. Tus ojos de agradecimiento no los olvidaré jamás.
Conversamos acerca de todo lo que había pasado y yo sólo atinaba a mirarlo y a hacerme la idea de que van a pasar más de 20 días antes de volver a abrazarte.
Mi papá alzó la voz y dijo "Vamos, Hugo" y él respondió... "no sé Raúl, cuando tú digas"; y a mi la cara se me caía de pena. Y entonces vino la frase mágica: "Hija, ¿te vas con nosotros?" y yo, ni chisté. Se dijo y se hizo.
Llegamos a la casa de mi papá y nos encerramos en la pieza, nos acostamos y nos abrazamos muy fuerte. Nunca olvidaré eso... no fue necesario más que besarlo y decirle mil veces que lo amo.
Hubiese querido que esa noche no se acabara nunca!
Hice el mayor esfuerzo para no quedarme dormida y sentir cada caricia... sus abrazos fuertes, sus cariños lindos.
Y así, nos quedamos dormidos... hasta queeeeeeeeeeeeee... Sonó el reloj. 06:20 am.
Nos levantamos, te serví desayuno, subimos las maletas al auto y fin. Nos íbamos al aeropuerto.
Hicimos la fila del equipaje, lo pesamos, lo entregamos y el tiempo avanzaba endemoniadamente rápido.
Caminé lo más lento posible a la sala de embarque de los vuelos nacionales, evité a toda costa que vieras la hora, pero a las 08:30 dijiste "ya".
Te despediste de Karin, de mi papá y yo te abrazé, evité llorar y volví a decirte que te amo y la inevitable frase "espérame... nos vemos allá".
Dejé de verte y empezamos a caminar para salir del aeropuerto. En ese momento me vino una angustia tremenda... quise devolverme para volver a abrazarte y decirte nuevamente que te amo. Pero fui fuerte y seguí caminando.
Nos subimos al auto, luego de chequear bien por cuál puerta abordarías el avión y partimos rumbo al camino local que está paralelo a la pista de despegue-aterrizaje.
Lo llamé unas 10 veces... era una especie de madre que estaba nerviosa por ver a su chiquillo explorar cosas nuevas.
Última llamada y me dijiste "ya amor... tengo que apagar el celular" y yo me despedí, te desee un buen viaje y corté e inmediatamente volví a llamarlo y nada... "este teléfono, bla bla bla"
Ahí vi cada movimiento del avión, hasta que despegó ante mis ojos (no me pude aguantar las lágrimas) y lo vi desaparecer.
Ahora, quisiera decirte todo el miedo que he sentido al tenerte lejos, que me muero de ganas de irme ya, que el tiempo es como si se hubiese detenido, que estoy nerviosa por eso que tú sabes, que ya están los papeles listos y que mañana comienza la travesía que va a terminar (supongo) el día 15 de enero.
Luego de esto, esperarmos los resultados... y después... A TU ENCUENTRO EN EL AEROPUERTO DE MATAVERI!!!
Quiero que el tiempo avance, te necesito mucho a mi lado.
Sólo quiero que me recuerdes, que estés bien y que me esperes.
No hago nada más que pensar en ti... te extraño, amor!